Villa toscana – Edicion Impresa

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Una espectacular escenografía que contiene telas, cuadros, lámparas y marqueterías observables gracias a la luz natural que atraviesa los ventanales italianos.

La fusión de lo moderno y antiguo tiene un objetivo: que el conjunto sea cálido, transmita los valores de los padres y abuelos, y los atestiguan los objetos regalados en el casamiento; por ejemplo, las cómodas, copas y cuadros en una fantástica colección. Como una película inspirada en una villa toscana, relacionada con el apellido de la familia, la obra de la arquitecta Olga Heinrich se engalana con tonos azules en los adornos; algunos son de la galería Bonita, con muebles de Picasso. Sillones de un estilo bien cargado complementan los sofás rectos y sobre ellos están los almohadones de Habitare, coronados con lámparas de gran belleza.

Las cortinas, diseñadas por la propietaria, son de pana negra con borlas negras y doradas; tonos que trascienden y, a su vez, resaltan el jardín.

Las paredes de color blanco hielo y los pisos de porcelanato de alto brillo, con guardas de motivos semejantes a las vetas del mármol, aparecen con fuerza al abrir la puerta alta, de dos hojas, como un salón de fiestas. Las fachadas poseen molduras jesuíticas que representan a la creación, la mater y la abundancia simbolizadas en las frutas, tal como sucede en las imágenes en honor a Dios.

Mesitas de estilo francés flanquean la chimenea y en el otro extremo se halla el comedor, sin mediar cerramientos. La mesa de trébol es contemporánea y al fondo se halla un aparador antiguo. El quincho está integrado, pero con pisos inspirados en una fábrica, ideal para el asado, que –según nos dicen– es el área masculina de la casa, con una barra negra iluminada por artefactos de Luminotecnia.

Con las amigas

La cocina está integrada al quincho y área de servicio, cuenta con muebles de Florense, está equipada con hornos a gas y eléctrico para una persona a la que le gusta mucho cocinar; colorida y social, admite que allí ingresen las amigas, tal como está de moda, para que compartan el sector mientras la dueña de casa demuestra su talento gastronómico. El granito amarillo, los electrodomésticos rojos y las luminarias en tono cobre rosa conforman un arcoíris intenso para emocionarse y disfrutar de pastas y, luego, un rico café.

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Fuente -> http://www.abc.com.py

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