Renegociación de Itaipú exige un equipo con alta capacitación

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La improvisación tan típica de Paraguay parece ser la principal característica del incipiente proceso de renegociación del lado paraguayo. Las autoridades actuales de la entidad no tienen ni la capacidad técnica ni la autoridad moral para encabezar una renegociación que exige altos niveles de conocimiento, compromiso y honestidad.Estamos en un serio riesgo de volver a firmar un tratado leonino para el país y en el que los mayores beneficios se dejaron para el vecino país y para un minúsculo sector político-empresarial ligado al Partido Colorado. La herencia que dejó Stroessner la estamos sintiendo 30 años después. Ojalá este Gobierno no deje el mismo legado.A tres décadas de la salida del presidente que lideró la construcción de la represa, el país cuenta con una energía cara y de mala calidad. Si bien la cobertura ha ido creciendo hasta ubicarse en más del 90% del territorio, la cantidad de cortes y el tiempo de interrupción vienen deteriorándose.El sector industrial tiene obstáculos para expandirse y capacidad instalada ociosa debido a problemas energéticos. De hecho, una parte importante de la industria utiliza carbón, contribuyendo a la deforestación. Esto es inadmisible en un país que tiene varias represas, ubicándose una de ellas entre las mayores del mundo. Este simple escenario nos muestra el resultado de la firma de un tratado que no fue favorable al Paraguay. Quienes estén al frente de la renegociación deben rever esta situación y ser capaces de dejar al país en condiciones más ventajosas, en el que ambos países se beneficien por igual. Para lograr este objetivo, el Gobierno debe conformar un equipo de incuestionable capacidad técnica y política, sin pasados vinculados a conductas sospechosas de corrupción o falta de transparencia. La ciudadanía tiene que estar tranquila sabiendo que el equipo negociador es el mejor posible. Nuestro país cuenta con personas que conocen el tema y que no tienen ningún tipo de antecedente que cuestione su ética. Esas personas son las que deben estar al frente elaborando una propuesta y luego negociándola. El documento, con sus plazos y objetivos, debe ser conocido a nivel nacional. El equipo negociador tendrá más fuerza si la ciudadanía apoya la propuesta y eso implica no solo leerla, sino fundamentalmente discutirla y debatirla en los ámbitos académicos, gremiales y ciudadanos.El otro escenario posible es un equipo integrado por personas con sospechas de corrupción, sin legitimidad política ni en Paraguay ni en Brasil y con una propuesta desconocida e inmersa en la opacidad. La ciudadanía estará expectante de la decisión que tome el Gobierno. Ojalá ponga al Paraguay en primer lugar y no al enriquecimiento indebido de unos pocos

Fuente -> http://www.ultimahora.com