La innovación en la venta de mandioca como desafío a la crisis

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La frase que dice que “el que no quiere trabajar nomás andas en malos pasos”, puede aplicarse cuando encontramos casos de ingenio y emprendedurismo para sobrellevar la crisis económica que afecta a todos. Está “de moda” la venta de mandioca cocinada en varios puntos de la ciudad como alternativa para el trabajador que no dispone de tiempo para preparar en su casa y acompañarlo con sus comidas diarias.

Hasta 100 kilos por día se vende la mandioca cocinada, un alimento de alta demanda en la mesa paraguaya.

Al respecto, Vicente Núñez,
“Chiquinha”, dice que es el pionero en la zona con ese negocio y que luego
aparecieron otros en la ciudad y los municipios vecinos, con opciones de tereré
rupa, yuyos para la refrescante bebida paraguaya y guarniciones como la sopa y
el chipa guazú. El emprendedor dice que empezó en el rubro el 1 de mayo de
2016.

El negocio de la mandioca
tiene sus resultados en base al sacrificio, pues los días domingos es cuando se
tiene mayor venta, antes que estar con la familia o amigos, compartiendo en
acontecimientos, están a la vera de la ruta o en improvisados puestos de venta
a la espera de sus clientes que concurren desde la mediamañana hasta las 14.00
o 15.00.

“Los domingos llegamos a
vender 100 kilos de mandioca cocinada, es el día del asado, del choricito y la
gente compra para acompañar ya su base de tereré, luego para el almuerzo y
seguramente que ya dejan algo para el almuerzo del lunes también”, explicó don
Vicente, quien utiliza una vieja kombi como puesto de venta con sus
conservadoras repletas del tubérculo infaltable en la mesa de los paraguayos.

Cada kilo de mandioca
cocinada cuesta G. 5 mil y hay algunas zonas de Ciudad del Este donde ya se
consigue a G. 4 mil. También, desde hace tiempo se comercializa la mandioca
pelada, tanto en el mercado de abasto como los ambulantes que recorren los
barrios de la periferia.

UNA OPCIÓN VÁLIDA

En el caso de Núñez, dijo
que para abaratar costos optó por cocinar a leña el producto para la venta,
pero eso le generó inconvenientes con sus vecinos, por la humareda que esparcía
por el barrio todos los días. Por eso tuvo que mudarse a Minga Guazú, en una
zona rural, donde puede preparar las conservadoras de mandioca cocinada, sin
que haya problemas con terceros.

Admitió que compra el
tubérculo de ese sector del departamento y que ahora consiguió un predio donde
cultivará para su posterior venta. Otros vendedores indicaron que compran del
mercado de abasto o lo consiguen a buen precio de la zona norte y lo venden al
consumidor final.

Esta alternativa va
sumando emprendedores que le ponen empeño para generar recursos para su
sustento diario, aprovechando el ritmo vertiginoso que cada día atraviesa el
trabajador, presentan opciones de practicidad a bajo costo para complementar su
alimentación diaria.

Hay quienes lo venden
desde sus propias casas y otros con delivery para sus vecinos, en cualquier
horario, todos los días de la semana.

Fuente -> http://www.laclave.com.py