Golpe de Estado – Opinión

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Hay una idea muy falsa corriendo entre nuestros tuiteros y faisbuqueros, y entre muchos de nuestros más reputados periodistas y políticos, según la cual el golpe de Estado es un evento sangriento que caracteriza a países que están en el lado Sur de la línea del Ecuador.

15 de noviembre de 2020 – 01:00

Recomiendo calurosamente a estas buenas personas esforzarse un poco más y estudiar alguito de Historia, al menos si desean ahorrarse el papelón de sostener lo anterior ante gente mínimamente ilustrada.

Los más exitosos golpes de Estado de la Historia se hicieron sin mayor violencia y fueron muchos. Y al norte del Ecuador.

En 1968, Edward Luttwak publicó su ya clásico “El golpe de Estado, una guía práctica”, en cuya apertura se lee que “El golpe es el método más frecuentemente intentado de cambiar los gobiernos y el más exitoso”.

Luttwak, desde luego, cita, en muchos pasajes de su reflexión, a los dos más insignes estudiosos de las técnicas del golpe de Estado, León Trotsky (“Historia de la Revolución Rusa”, de 1930) y Curzio Malaparte (“Técnicas del Golpe de Estado”, de 1931).

Trotsky tiene el título, además de ser un eximio cientista político, de haber sido el autor material de la toma del poder en Rusia por el entonces futuro partido Comunista.

En el tercer volumen de “Historia de la Revolución Rusa”, titulado “El triunfo de los Soviets”, Trotsky conceptualiza la operación del golpe para la toma del poder propiamente: La necesidad de impedir que el adversario pueda comunicarse con la gente, la de impedir que pueda mover gente, la de someter a la gente al control de los golpistas (el “poder dual” sobre el que también reflexionó Lenin).

Casi al mismo tiempo que Trotsky, poco más tarde, Malaparte, estudiando más que nada la toma del poder por los comunistas en Rusia, aunque no solo esa, reflexiona sobre lo decisivo que es para los golpistas paralizar la acción del Estado en el proceso y controlar posibles desbordes que minen el establecimiento y el reconocimiento de la nueva autoridad.

Mencioné todo lo anterior para dar, a quienes quieran, instrumentos de análisis sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos y con el presidente Donald Trump: Están dilatando la verificación de si hubo votos irregulares en las elecciones del pasado 3 de noviembre.

El “establishment” norteamericano, que expresa al “complejo militar-industrial” que denunció el presidente Dwight Eisenhower, está censurando escandalosamente al presidente Trump para impedir que se comunique con la gente, está tratando de obstruir la movilización de los electores de Trump, y está proyectando afanosamente la idea de que ya hay otro presidente, Joe Biden. El “establishment” está tratando de paralizar a los tribunales en la verificación de votos y está urdiendo sus nuevos conflictos para acelerar el reconocimiento de la nueva autoridad.

No es la primera vez que ocurre el desplazamiento irregular de un presidente, lo que confirma lo expresado en la apertura del libro de Luttwak. Ni será la última.

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Fuente -> http://www.abc.com.py