El Centro de Adicciones recibe a dos mil pacientes nuevos por año

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“El motivo de solicitud de internación más frecuente es el crac, porque a diferencia de la marihuana y el alcohol, que requieren mucho tiempo de consumo para que la persona comience a sentirse mal, el crac en un par de años comienza a hacerle sentir mal al usuario. Le da patologías pulmonares, no puede respirar, adelgaza, muy rápidamente se deteriora”, comentó el siquiatra Manuel Fresco, director del Centro. Actualmente la institución cuenta con 51 camas para la internación: 15 para la unidad de pacientes de hasta 15 años de edad, 16 para adolescentes mayores y 20 para la unidad de adultos. Sin embargo, la mayor cantidad de pacientes reciben tratamiento ambulatorio. “La droga más adictiva es la nicotina, cuando hablamos de adicción, con dificultad de dejar, con cuadros de abstinencia. La droga que más problemas genera en salud pública es el alcohol. La droga ilegal que más se consume es la marihuana y la droga que genera más pedido de internación es la cocaína fumable. Te digo cocaína fumable porque en realidad no se sabe bien qué es lo que tiene”, señaló Fresco, al tiempo de explicar que la droga conocida como chespi en Paraguay no es la misma que la que mundialmente se conoce como crac. “El crac es un preparado que se hace con un clorhidrato de cocaína, que es el polvo blanco clásico que se inhala, ese se cocina. Cuando el crac es puro es con bicarbonato, se cocina y salen las piedritas. Eso no se hace acá. Acá mezclan cocaína con muchas otras cosas y nadie sabe qué es lo que están fumando”, señaló el profesional de la salud mental. Por otro lado, destacó que si bien es importante disminuir la oferta de drogas ilegales con un aparato represivo, pensar que la oferta va a desaparecer es “ilusorio”, por lo cual es necesario preparar el sistema de salud y el educativo para lidiar con esta problemática. Asimismo, cuestionó la vinculación entre consumo de drogas ilegales y la condición social del consumidor. “Desigualdad pobreza miseria, desnutrición, abusos, son agravantes (pero no la causa principal) porque, si no, el problema sería algo solamente de las clases más marginadas”, reflexionó. “Lo que determina tu condición social es la calidad de la droga que consumís y también las posibilidades que tenés de recuperación, porque no es lo mismo una persona que está bien alimentada que comienza a experimentar con drogas, que tiene su ámbito familiar, que está en el colegio o universidad y que rápidamente va ir a un dispositivo terapéutico, a uno que ya no comía luego bien de joven, que es frágil, vulnerable”, añadió el médico. RECUPERACIÓN. Víctor (nombre ficticio) tiene 29 años y quiso hablar con ÚH durante su internación en el centro, por una adicción al alcohol y la marihuana. “Yo tengo un negocio y desde que comencé a consumir drogas dejé de lado mi negocio, comencé a tener problemas económicos, perdí a mi familia, a mi señora, mi hijo, perdí mi casa, perdí prácticamente todo. Hace cinco años empecé a consumir todos los días marihuana y alcohol. Recién te das cuenta una vez que perdiste todas las cosas”, relató. En ese sentido, destacó que para iniciar el proceso de recuperación, primero es necesario admitir que uno tiene un problema y buscar ayudar. Para esto, aseguró, los familiares y personas cercanas son imprescindibles. “La verdad que mi señora fue la que me hizo traer a este lugar. Ella terminó separándose de mí porque yo no cambiaba. Gracias a ella llegué a este lugar, acudí a mi sicólogo, a mi siquiatra, que me ayudaron bastante. Yo creo que uno mismo nunca se va a dar cuenta de que está mal ser adicto, otro únicamente te tiene que decir y depende de cada uno aceptar la realidad”, manifestó. Víctor contó que una vez que salga, volverá a tratar de levantar su negocio, vivir con su madre y recuperarse física y mentalmente. Sin embargo, afirmó que lo más duro será volver a ganar la confianza de su familia y allegados.

Fuente -> http://www.ultimahora.com