Augusto Roa Bastos: 102 años del nacimiento de un supremo escritor

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Roa Bastos, nacido en Asunción en 1917, fue un verdadero genio literario. Autor de poesías, cuentos, novelas, guiones cinematográficos, teatro, entro otros. Obtuvo el Premio Cervantes, el más importante reconocimiento de las letras castellanas.El premio le fue entregado por Juan Carlos, rey de España, el 26 de abril de 1990, en el Paraninfo de la Universidad Alcalá́ de Henares. El galardón coronaba el momento más elevado para la literatura paraguaya y celebraba a uno de los paraguayos más ilustres, que en su momento fue exiliado y perseguido por la dictadura stronista. Lea además: Augusto Roa Bastos: El centenario de nacimiento de un genio literario “La literatura es capaz de ganar batallas contra la adversidad sin más armas que la letra y el espíritu, sin más poder que la imaginación y el lenguaje. Y es esta batalla el más alto homenaje que me es dado ofrendar al pueblo y a la cultura de mi país que han sabido resistir con denodada obstinación, dentro de las murallas del miedo, del silencio, del olvido, del aislamiento total, las vicisitudes del infortunio y que, en su lucha por la libertad, han logrado vencer a las fuerzas inhumanas del despotismo que los oprimía”, señala parte del discurso pronunciado por Roa Bastos al recibir el Premio Cervantes. El trueno entre las hojas, de 1953, su primer libro de cuentos, es la expresión más acabada del mundo paraguayo que vivió durante su niñez y juventud. El escritor paraguayo, además, ejerció el periodismo en los diarios El País y Última Hora. La vida de Augusto Roa Bastos estuvo marcada por casi cincuenta años de exilio: el primero desde 1947 y el segundo –y definitivo– desde 1982 (hasta 1989), tras su expulsión por la dictadura de Alfredo Stroessner. Te puede interesar: Augusto Roa Bastos gana el Premio Cervantes El escritor pudo regresar al país y dedicar sus últimos años trabajando principalmente con los jóvenes. El escritor falleció́ el 26 de abril de 2005 y mereció́ grandes honores de un pueblo agradecido por todo el brillo que le dio con sus obras universales. Apenas pudo retornar a su patria lo hizo definitivamente para compartir con su tierra y los suyos. Su vida se apagó el 26 de abril de 2005, en coincidencia con el Día del Periodista, profesión que ejerció con pasión. En el marco del centenario de su nacimiento, en junio del 2017, se descubrió la estatua erguida en homenaje al escritor paraguayo. El monumento se sitúa en la Plaza Uruguaya, ubicada en las calles 25 de Mayo entre Antequera y México de la capital.

Fuente -> http://www.ultimahora.com