“Yo me sentía una pecadora porque el siervo de Dios me manoseó” |

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“Vengo a hacer una denuncia en nombre de las ocho víctimas que sí tenemos ánimo”, se presentó, antes que nada, Liliana Pico, una mujer que decidió dar la cara y hablar públicamente de los supuestos abusos sexuales de los que hace responsable al pastor José Félix Villalba Casco, líder de la iglesia Belén Pentecostal del Paraguay, con sede en Ciudad del Este. Liliana ya es mayor de edad, está casada y tiene un hijo, pero cuando relata los hechos, que habrían ocurrido cuando ella tenía 13 años, frunce el ceño en un gesto de dolor e impotencia, como quien reabre una vieja herida. “Me tocaba en el pecho y también la parte íntima. Hasta los 12 años lo respeté como mi papá, pero él se aprovechó de ese cariño”, relató consternada. La mujer cuanta que sus padres eran devotos de la mencionada iglesia y que consideraban a Villalba como un siervo de Dios y que por ello tenía toda la confianza de los padres. “Se iba a nuestra casa y pedía por mí a mi madre. Tenía una quinta con piscina; cuando estábamos en el agua, me manoseó. Salí del agua asustada. Me sentía tan sucia, me sentía la pecadora, porque el siervo de Dios me tocó, me manoseó”, rememoró. Haber sacado a luz estos casos que marcaron su vida le valió el repudio de varias personas, incluso de sus familiares. Afirma que recibe amenazas y presiones de todo tipo del entorno del religioso, que la llevó incluso a tomar una drástica decisión. “Pensé en quitarme la vida, pero entró mi hijo, me vio cuando me apuntaba un arma y me dijo: ‘Mamá, vamos a ganar esta batalla’”, recordó emocionada y esas palabras de su hijo la motivaron a seguir adelante, asegura. La mujer afirma que tiene testimonio de otras mujeres que confesaron haber sido violadas en el entorno religioso, pero que no se animan a dar la cara por miedo. Ella misma guardó el secreto durante varios años, hasta que aparecieron denuncias en el Ministerio Público y el hecho saltó en la opinión pública. EN DOS ETAPAS. Los presuntos acosos y abusos de los que afirma haber sido víctima en su niñez la hicieron decidir por dejar de congregarse y alejarse de la vida religiosa. Pero cuando conoció a su actual marido y decidió casarse con él, por insistencia de su entorno volvió a frecuentar el culto, para darse cuenta de que las cosas no habían cambiado en ese tiempo. “Después de cuatro años de perseverar de nuevo, mi marido cae preso. Él me llama y me dice que me comunique con el hermano José a pedirle ayuda; cuatro millones de guaraníes teníamos que poner para que él quede en libertad. Me dijo que me va a prestar la plata si le hago el sexo oral”, recordó casi entre lágrimas, cuando el pastor le dio el dinero, advirtiéndole que no cuente nada a su marido. Ella recuerda que calló por un tiempo, pero después juntó coraje y se abrió, primero con su marido que la apoyó a llevar el caso hasta las instancias judiciales.Ya inició la investigación del Ministerio PúblicoEl fiscal Luis Trinidad está a cargo de la investigación de la denuncia realizada contra el pastor Villalba Casco. El pasado 21 de setiembre, un grupo de personas que responden a la organización Con los Niños No se manifestaron frente al local de la Fiscalía de Ciudad del Este para pedir Justicia. Cuando el caso tomó estado público, aparecieron más supuestas víctimas que afirmaron que en su momento también fueron sometidas a vejámenes. Según el testimonio de las mismas, que ya llegaron hasta los investigadores, los hechos se dieron desde el año 2001 en adelante.Las pesquisas siguen su curso y se realizan varias diligencias, pero no se pudo confirmar si hubo imputación contra el líder religioso o en qué etapa se encuentra la investigación, ya que no fue posible la comunicación con el fiscal Trinidad.

Fuente -> http://www.ultimahora.com