Vacuna rusa contra la COVID-19: los científicos opinan

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Los peligros de saltarse la fase 3

Fabricar una vacuna no consiste solo en diseñarla. Sobre todo, consiste en someterla a una serie de ensayos clínicos que aseguren su efectividad, y especialmente, su seguridad. Una vez se fabrica una vacuna en el laboratorio, antes de que pueda ser aprobada, esta debe determinar su capacidad de generar anticuerpos en un un grupo suficientemente grande de la población. 

Estos ensayos clínicos se realizan con distintos grupos de personas. Como explica el profesor Jonathan Ball, profesor de virología molecular de la Universidad de Nottingham: “Un desafío importante para cualquier vacuna COVID será la necesidad de proteger a los grupos más vulnerables, por ejemplo, los ancianos con otras afecciones de salud como la diabetes. La única forma sensata de obtener esta información es a través de ensayos de fase 3 muy grandes y bien diseñados”. 

El problema es que los detalles sobre estos ensayos no han sido publicados sobre la vacuna Sputnik V: como mencionábamos, solo han sido publicados los resultados de los ensayos clínicos correspondientes a la fase 1. “Por lo tanto, no me parece que muy sensato implementar la vacuna de manera masiva”, termina el profesor Ball. 

Hasta ahora, lo que sabemos es que la vacuna rusa se ha sometido a menos de dos meses de pruebas en humanos en un total de 38 personas. En opinión de Peter Openshaw, profesor de Medicina Experimental en el Instituto Nacional del Corazón y los Pulmones, Imperial College de Londres: “Parece estar en la Fase 1 o 2. Según las informaciones que tenemos, está previsto un ensayo de fase 3 de 1600 personas. Eso no es un número muy grande para un ensayo de vacunas y supondría una alta tasa de infección en los voluntarios”. 

El Dr. Ohid Yaqub, profesor titular de la Unidad de Investigación de Políticas Científicas de la Universidad de Sussex, también ha manifestado sus dudas sobre la vacuna Sputnik V: “En términos de seguridad, saltarse la fase 3 significa que la confianza en esta vacuna, y las vacunas en general, podría verse socavada y también podría dar a las personas una falsa sensación de seguridad, si resulta que la vacuna no es realmente efectiva. Otra implicación importante es que, si hay una amplia difusión de esta vacuna, puede interferir con las pruebas de futuras vacunas que son potencialmente mejores”. 

Fuente -> https://www.muyinteresante.es