Una mirada a la COVID-19 desde la ingeniería

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En la figura 3 se ha representado para ambos escenarios una estimación, según el modelo, de los infectados graves que necesitarían atención hospitalaria. Se puede observar un pico muy alto (linea azul), que se vería bastante atenuado en caso de haber actuado una semana antes (línea roja).

El principal problema de ambas curvas es que sobrepasan durante mucho tiempo la capacidad estimada de respuesta del sistema sanitario (línea negra). Esto se traduce en un número muy alto de fallecidos.

Dificultades en la gestión de COVID-19

Como problema de control, la COVID-19 es compleja de abordar porque existen numerosas incertidumbres en el lazo de control. Algunas de ellas son:

La detección fiable de contagiados (en los indicadores de evolución). El efecto exacto de cada intervención concreta (en las actuaciones realizadas). El ritmo y la forma de transmisión del virus (en la dinámica del sistema).

Asimismo, el retardo temporal introducido por el tiempo de incubación, agravado por los casos asintomáticos, es otro problema relevante que tiende a inestabilizar el proceso. Piénsese, por ejemplo, que los robots sobre Marte no pueden ser dirigidos directamente desde la Tierra por los retardos de comunicaciones entre ambos planetas y tienen que moverse de forma autónoma.

Aun así, puede resultar útil aplicar principios de la ingeniería de control en la gestión de pandemias como la COVID-19. Se trataría de emplear los mecanismos de control para mantener la actividad económica de un país sin llegar a colapsar su capacidad hospitalaria.

España cuenta con acreditados expertos a nivel mundial en control de procesos que podrían participar en la toma de decisiones para intentar mitigar los efectos de esta y de futuras enfermedades infecciosas.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es