un recurso para los planes de exploración espacial

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Una nueva investigación

Los instrumentos a bordo de varias naves espaciales han medido previamente la reflectividad (luz desglosada por longitud de onda) de la Luna. Estos detectan la luz que proviene de una superficie para medir cuánta energía refleja en una longitud de onda específica. Esto diferirá en función de la composición de la superficie. Debido a que tiene agua, la superficie de la Luna absorbe luz a longitudes de onda de 3 𝜇m (0,000003 metros).

Sin embargo, las absorciones a esta longitud de onda no pueden distinguir entre agua molecular y compuestos hidroxílicos.

Usando el telescopio del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de NASA / DLR , que vuela a 13 kilómetros, el equipo que elaboró uno de los nuevos documentos observó secciones iluminadas por el Sol de la superficie de la Luna en longitudes de onda de 5-8 𝜇m.

El H₂O da como resultado un pico característico en el espectro a 6𝜇m, y al comparar un área cercana al ecuatorial como línea de base (que se cree que casi no tiene agua) con un área cercana al polo sur, este estudio reporta las primeras observaciones inequívocas de agua en condiciones ambientales en la superficie lunar en una abundancia de 100 a 400 partes por millón.

Esto es varios órdenes de magnitud demasiado grande para que la mayor parte del agua se adsorba en las superficies de los granos de regolito. En cambio, los autores sugieren que el agua que han observado debe estar encerrada dentro de un vidrio formado por pequeños meteoritos que impactan y derriten los granos de regolito ya hidratados. Alternativamente, podría estar presente en huecos entre los límites de grano, lo que facilitaría su extracción. Saber el lugar exacto en el que se encuentra esta agua sería de gran interés para los futuros exploradores, ya que determinaría los procesos y la energía necesarios para extraerla.

Afortunadamente, el otro artículo utilizó nuevos modelos teóricos, basados en datos de temperatura e imágenes de mayor resolución del Lunar Reconnaissance Orbiter, para refinar las predicciones de dónde se dan las condiciones adecuadas para que el agua molecular quede atrapada como hielo.

Investigaciones anteriores ya han demostrado que existen tales “trampas de frío” de kilómetros de ancho en áreas permanentemente sombreadas cerca de los polos donde puede haber hielo de agua. Sin embargo, la evidencia de una nave espacial en órbita no fue concluyente acerca de que se tratara de agua molecular o hidroxilo. El nuevo estudio encuentra que también hay abundantes pequeñas trampas frías donde las condiciones permiten que se acumule el hielo de agua, en la escala de centímetros o decímetros. De hecho, estas trampas deberían ser cientos o miles de veces más numerosas que las trampas frías más grandes.

El equipo calcula que el 0,1 % de la superficie lunar total es lo suficientemente fría como para atrapar agua en forma de hielo, y que la mayoría de estas trampas heladas se encuentran en latitudes altas (> 80°). Esto está particularmente cerca del polo sur lunar, lo que reduce la elección de futuros lugares de aterrizaje con mayores probabilidades de encontrar agua helada atrapada. Sin embargo, es importante darse cuenta de que los dos estudios investigaron áreas en diferentes latitudes (55 °-75 ° S frente a > 80 ° S) y, por lo tanto, no se pueden comparar directamente.

Sin embargo, estos últimos descubrimientos mejoran aún más nuestra comprensión de la historia del agua en nuestro vecino más cercano. Sin duda reforzarán los planes de regreso a la Luna. Instrumentos como el de la Agencia Espacial Europea (carga útil PROSPECT en la Luna 27)  podrán realizar mediciones en la Luna para “verificar en tierra” estos tentadores destellos de la gran cantidad de información que aún no se ha descubierto.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es