un peligro real, presente y futuro

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La OMS ha listado a las bacterias patógenas multirresistentes en tres grupos de prioridad:

El grupo 1: prioridad crítica. Incluye a Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y algunas enterobacterias como Klebsiella pneumonie, Escherichia coli y varias especies de los géneros Serratia y Proteus. Todas ellas son resistentes a los carbapenémicos.

 

El grupo 2: prioridad elevada. Incluye a Enterococcus faecium (resistente a la vancomicina), Staphylococcus aureus (resistente a la meticilina y con sensibilidad intermedia y resistencia a la vancomicina), Helicobacter pylori (resistente a la claritromicina), Campylobacter spp. (resistente a las fluoroquinolonas), Salmonella (resistente a las fluoroquinolonas) y Neisseria gonorrhoeae (resistente a la cefalosporina y a las fluoroquinolonas).

 

El grupo 3: prioridad media. Incluye a Streptococcus pneumoniae (sin sensibilidad a la penicilina), Haemophilus influenzae (resistente a la ampicilina) y Shigella spp. (resistente a las fluoroquinolonas).

Resistencias que llevan décadas fraguándose

En la década de 1980, se descubrió que algunas cepas de Klebsiella pneumonie eran resistentes a muchos antibióticos betalactámicos, grupo al que pertenece la penicilina y que son de los más recetados. Las cepas de Klebsiella pneumonie eran capaces de producir unas enzimas llamadas betalactamasas que inactivaban químicamente a los antibióticos betalactámicos. Este fenómeno anunció la primera ola de resistencia a los antibióticos observada en esta bacteria.

Era una muy mala noticia y, lejos de mejorar, el tema fue a peor.

Para poder tratar las infecciones resistentes a los betalactámicos, empezó a emplearse un grupo de antibióticos llamados carbapenémicos, que son un tipo de betalactámicos de última generación y que durante un tiempo fueron muy eficaces.

Por desgracia, en 1996 se observó que las bacterias habían desarrollado otra enzima llamada carbapenemasa que tenía la capacidad de hidrolizar y destruir los antibióticos carbapenémicos.

En el año 2009, la bacteria Klebsiella pneumonie mostró un nuevo mecanismo de resistencia a los antibióticos, era una metalo-betalactamasa que producían las bacterias resistentes encontradas en un paciente diabético al que se había administrado múltiples antibióticos tras ser sometido a cirugía en un hospital en Nueva Delhi. En el mismo paciente también se encontró una cepa de Escherichia coli que poseía el mismo tipo de mecanismo de resistencia y que le había sido transmitido por Klebsiella pneumonie.

Este intercambio de resistencias entre diferentes especies afea mucho el panorama futuro.

Las multirresistencias obligaron a administrar un potente antibiótico que es considerado un último recurso: la colistina (polimixina E). Este fármaco altera la membrana celular de la bacteria y causa así su muerte, pero hay que emplearlo con precaución porque produce cierta toxicidad en el sistema nervioso y en los riñones humanos.

 

En el año 2010 se descubrió que algunas cepas de Klebsiella pneumonie también eran resistentes a la colistina. En el año 2015, el descubrimiento de resistencia a la colistina mediada por plásmidos que transportaban el gen mcr-1, tanto en Escherichia coli como en Klebsiella pneumoniae aisladas de humanos y de animales, provocó una aguda preocupación mundial sobre la posibilidad de transferencia horizontal de este gen entre los aislados humanos y animales.

Históricamente, la colistina se utilizó por primera vez en la década de 1950 de forma intravenosa. La colistina y la polimixina B se han utilizado durante décadas en medicina veterinaria con fines profilácticos y terapéuticos. Desafortunadamente la resistencia cruzada entre la colistina y la polimixina B es casi del 100 %.

En el año 2017, los funcionarios de salud pública de Nevada informaron sobre el caso de una mujer que murió en Reno en septiembre de 2016 a causa de una infección incurable provocada por una cepa de Klebsiella pneumoniae que era resistente a 26 antibióticos diferentes. Es decir, todos los disponibles en los Estados Unidos. Ninguno fue efectivo.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es