Un luminoso puente musical – Espectáculos

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El desafío fue componer a distancia reflexiones musicales que reflejen los sentimientos de este tiempo de pandemia, sus desafíos y esperanzas. De esta consigna se originó “Pytû Mimbi” (Brillo en la oscuridad) composición realizada por jóvenes músicos que participaron del encuentro musical online Jeporeka. La obra estrenará hoy a las 19:30 vía Facebook y canal de Youtube de @Jeporeka y desde las redes sociales de la Americas Society, una asociación cultural que apoyará la exhibición de la obra hasta su estreno presencial en Nueva York, EE.UU.

Bajo el slogan “Jarekómavagui ikatúva jarekópe” (Del presente al futuro), Jeporeka se desarrolló de manera virtual durante varias semanas con 11 músicos seleccionados de 65 postulantes: Javier Acosta (30), Fátima Abramo (35), Asunción Cantero (33), Juan Pablo González (32), José Cabrera (28), Gonzalo Cattivelli (26), Alex Cubilla (23), Esteban Godoy (31), Liz Martínez (29), Eduardo Martínez (29) y Franco Pinazzo (23).

Los jóvenes artistas participaron de encuentros individuales y grupales de composición junto a los maestros argentinos Popi Spatocco y Carlos Aguirre, bajo la dirección artística del compatriota “Pinchi” Cardozo Ocampo. Sergio Cuquejo se encargó de la producción musical y las grabaciones se realizaron en su estudio Spirit and Sound, por donde pasaron 25 músicos que colaboraron para las grabaciones de la obra.

Como parte de Jeporeka también hubo charlas formativas abiertas al público a cargo de Milda Rivarola, Ticio Escobar, Mario Rubén Álvarez, Paz Encina, Pedro Martínez, Fabián Chamorro, Celeste Prieto e Ignacio Telesca.

Un camino de luz

“Tendimos puentes y terminamos transitando nosotros mismos por ellos”, nos dijo Berta Rojas desde Boston, Estados Unidos, donde reside desde 2017 cuando fue convocada para formar parte del Departamento de Guitarra del prestigioso Berklee College Of Music. A pesar de la distancia física, ella encontró así el lado luminoso de este contexto que vivimos, motivando a jóvenes músicos a crear a través de las vivencias.

Para Berta, todo el proceso que empezó desde la selección anunciada en julio, fue “un hermoso camino”, pero también “lo sigue siendo”. Asimismo, confirmó que “gran parte” de su ser se siente “plena en contacto con la juventud”, como “intentando sembrar esperanza en ellos, y darles herramientas para que su camino sea quizás un poco menos difícil de lo que ha sido para mí”, expresó.

“Creo que cuanto más damos, más recibimos. Y así, en medio de esta oscuridad que ha generado la pandemia, vivimos nosotros, los que fuimos parte de Jeporeka, un espacio de luz. Todo fue tan pero tan hermoso que solo sonreímos escuchando las obras y viendo las imágenes de lo que este espacio inmenso de creatividad ha logrado”, manifestó.

La concertista y docente aseguró que le “encantó” ver cómo los jóvenes respondieron al desafío de plasmar en música sus reflexiones sobre la realidad que atravesamos. “Había que escribir música en poco tiempo a partir de esas sensaciones que la pandemia generó, arreglar la música compuesta para un orgánico de 9 instrumentos que ellos podían combinar según su necesidad expresiva, y todo debía ser plasmado en una partitura orquestal. Cada músico que entró al estudio de grabación lo hizo con la partitura escrita. Todo esto en apenas tres semanas. En la cuarta semana, ya estábamos en el estudio de Sergio, grabando”, detalló la artista.

Pero todo este proceso fue guiado por los maestros Popi Spatocco y Carlos Aguirre quienes, al decir de Berta, “cuidaron especialmente la creatividad que cada músico trajo a Jeporeka como un tesoro, porque, en definitiva, eso es”. La creatividad, además, “necesita ser estimulada, protegida, valorizada para que pueda crecer”, aseveró, para luego remarcar que dentro de Jeporeka “jamás violentamos el espacio creativo de los compositores, muy por el contrario, los estimulamos y respetamos para que se sintieran libres y capaces. Es hermoso lo que lograron”, reiteró.

Con este proyecto se unieron así generaciones, puntos de vista y emociones, con personas en diferentes países. Al respecto de esta reflexión, la artista deseó que “ojalá la humanidad toda” sea como Jeporeka, “un espacio donde todas las voces fueran escuchadas porque tienen algo que decir y lo hacen en total respeto y libertad; donde nadie es más que el otro, y donde todas las voces importan sea cual fuere su manera de expresión. En Jeporeka, la musica clásica, el jazz, el blues, la música folclórica y la música más experimental conviven en perfecta armonía. Ojalá la vida fuera como Jeporeka”, enfatizó.

Berta Rojas sostuvo que si bien el camino de la música no sea “fácil”, ella cree que “es posible” que cada uno escuche a su sueño “y al menos por un instante, reconocerlo, y si es posible -solo si es posible- abrazarlo. Quién sabe, quizás visualizándolo, haya un camino hacia él”, concluyó.

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Fuente -> http://www.abc.com.py