Un año de gestión sin liderazgo y con dudas sobre la gobernabilidad

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Una encuesta realizada por CIES para Última Hora, Noticias Paraguay, Telefuturo y Radio Monumental, cuya publicación se inició en la víspera, revela que el 69,3 por ciento de los encuestados consideran que el gobierno del mandatario es malo o muy malo. Apenas el 30,7 por ciento opinan que el trabajo del presidente es muy bueno y bueno. La nota de reprobación al jefe de Estado a solo un año de haber asumido el cargo resulta preocupante. Especialmente cuando el país vive en la incertidumbre desde hace ya más de tres semanas, tras haberse revelado la firma secreta de un acta bilateral sobre la compra de energía de Itaipú en condiciones desfavorables para los intereses del Paraguay y que se haya advertido además una presunta negociación para vender energía a una empresa brasileña, supuestamente ligada a la familia del presidente Jair Bolsonaro, en donde aparece involucrado el propio vicepresidente Hugo Velázquez; hechos estos que provocaron la crisis política actual. La alta calificación de aplazo por parte de sectores ciudadanos surge sin embargo de situaciones anteriores a la crisis. Tal como lo señalan destacados analistas políticos, quienes coinciden en que esta situación se produce debido a la falta de liderazgo del mandatario, lo cual lo lleva a estar rodeado de personas de casi nula incidencia para las cuestiones de Estado. Lo más grave que apuntan los analistas es el hecho de que el “marismo” no existe, y que solo existe un conjunto de facciones que lo llevaron a la presidencia, y que el presidente no logró construir un equipo político propio para liderar. Los números de la encuesta publicada por ÚH revelan un dato curioso: el presidente ni siquiera logró salvarse del aplazo por parte de los propios colorados; los datos señalan que, de los que se encuentran afiliados a la Asociación Nacional Republicana, el 64,8 por ciento considera muy mala su gestión de gobierno. Sin dudas le faltó mucho, pero en su primer año resalta que el presidente se ha rodeado de asesores mediocres, precisamente por su falta de liderazgo, lo cual se ha visto reflejado en la pobre gestión, como por el torpe manejo de la crisis que le estalló en las manos tras la revelación del acta secreta de negociación sobre la compra de energía de Itaipú. Al verse atrapado en una situación extrema, ante la amenaza concreta de ser destituido por un juicio político, para salvarse se vio obligado a negociar con su principal adversario y antecesor en el Gobierno Nacional. De este modo, mientras persista sobre su cabeza la espada de Damocles de ser sometido a un juicio en el Parlamento, el presidente de la República se ha convertido en virtual prisionero de Horacio Cartes.Ante esta situación, si Mario Abdo no da urgentes señales de producir mejores cambios en su Gobierno y no marca distancias con los principales involucrados en la crisis del acta bilateral secreta con Brasil, especialmente con el vicepresidente Hugo Velázquez, en el presunto negociado para la venta de energía de Itaipú, le resultará muy difícil recuperar la credibilidad de la ciudadanía, y la gobernabilidad se volverá muy difícil.

Fuente -> http://www.ultimahora.com