¿Tendremos una vacuna contra la esclerosis múltiple en 2021?

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Fernando de Castro Soubriet

La esclerosis múltiple es la enfermedad neurológica más frecuente en adultos jóvenes, debida a la muerte de unas células llamadas oligodendrocitos. Estas forman las vainas de mielina alrededor de los axones de las neuronas del sistema nervioso central. Su misión es asegurar la transmisión efectiva y rápida de los impulsos nerviosos y, además, dar soporte trófico (alimentar) a los axones largos que conectan la médula espinal, el cerebro y el resto de estructuras del sistema.

La esclerosis múltiple aparece entre los 20 y 40 años de edad y un 75 % de los casos se dan en mujeres. Sus causas son todavía desconocidas, con componentes autoinmunes y neurodegenerativos. Además, es una enfermedad crónica, grave e incapacitante (puede llegar a causar paraplejia y ceguera).

Para los pacientes, sus familias y el sistema sanitario, la esclerosis múltiple es un grave problema clínico y social pues, aparte de las limitaciones derivadas de los propios síntomas, trunca carreras profesionales y planes de todo tipo en los años más determinantes de una vida.

De momento solo cuenta con fármacos inmunomoduladores para su tratamiento. Aunque pueden ser de gran beneficio para enlentecer el curso de la enfermedad, en la mayoría de los casos no consigue detenerla por completo, ni curarla. Además, suelen tener efectos secundarios importantes y suponen un coste elevado para los sistemas sanitarios.

Estos fármacos solo abordan los aspectos inmunopatológicos de la enfermedad. El primero para el que se ha demostrado, en un ensayo clínico fiable, el efecto remielinizante (que promueve la reposición de la mielina perdida) es la clemastina. El efecto neurorreparador de este antihistamínico de primera generación, actualmente en desuso como tal, fue publicado en 2017. Sin embargo, sigue pendiente de completarse un último ensayo en fase III para poder comprobar su utilidad para tratar la esclerosis múltiple.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es