Tecnoadicción – Edicion Impresa – ABC Color

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El uso excesivo de la computadora, el internet, el celular, los videojuegos y la tecnología en general es una tendencia muy frecuente en el nuevo milenio. Esta conducta es un problema porque se convierte una tecnodependencia, según especialistas sicólogos.

La tecnoadicción o tecnodependencia está relacionada con el uso excesivo de la tecnología en general. El problema surge cuando el uso afecta la vida escolar, social o laboral de la persona; fracasa en el intento de parar, se aísla, deja de comer o bañarse, se queda despierto toda la noche para seguir conectado o jugando, y empiezan los problemas en el desarrollo de una vida normal y plena.

La pregunta es por qué, de repente, los jóvenes se refugian en la tecnología. “Esta es un arma de doble filo, que te puede servir muchísimo si la usás con fines adecuados. Los jóvenes son quienes más conocen y entienden, ya que nacieron con celulares y redes cerca. La utilizan porque todo es más fácil, rápido, cómodo y se hacen notar, pero también les sirve para evadir realidades de sus vidas que, muchas veces, no les gusta”, explica la sicóloga Nena Zelada.

Las razones podrían darse por carencias dentro de la familia, en su contexto social (si vive solo). Cada vez hay más problemas de vínculos, relacionamiento y comunicación por estar tan encerrado detrás de los aparatos, lo cual perjudica todos los contextos de la vida del hombre o la mujer.

A veces, los padres son los que desde pequeños les dan el teléfono para jugar. El celular casi reemplazó a la tevé como niñera. Muchas veces ignoramos lo importante que es conversar, abrazar, relacionarnos unos con otros. “Los padres ignoran que en esos aparatos no están ellos ni le pueden dar lo primordial al niño: valores, amor, contención, protección, formar su carácter y personalidad, sentirse importante dentro de su familia, mimos; todo lo que el padre y la madre deben ofrecer, no una computadora”, subraya.

Los chicos deben aprender los juegos con papá y mamá o profes, compañeros, así como salir a plazas, patio, etc. Se ha perdido todo esto, pues la fuente del desarrollo de la verdadera creatividad del niño se basa en el contacto con otros niños. “La educación está ahí y no tanto en las netbooks o iPads, cuyo efecto más nocivo es el aislamiento de la persona, distanciándole de los demás, y esto empieza por el entorno más cercano: la familia”, comenta.

Es importante que los padres también restrinjan el tiempo y las áreas de la casa para el uso del teléfono, la tableta, etc. Si los padres se pasan todo el día pegados a los dispositivos, es normal que el niño asuma este comportamiento como normal y no se pare a pensar de manera crítica en ello. Simplemente será más fácil que les imiten y más difícil que los padres puedan justificar que el chico no puede utilizar ciertos aparatos con la misma frecuencia que ellos.“Es necesario que regulen el tiempo del uso. Así se inculca también la autoridad y enseñan el respeto a sus hijos”, señala.

Algunos chicos y adolescentes se pasan horas con videojuegos, el celular, la tableta, etc., y es imposible sacarlos de allí. “Se puede volver una adicción. Es como un impulso incontrolable, como una droga, recordando que la adicción no es solo a las píldoras, sino también a videojuegos, redes sociales y todo lo que la tecnología pueda ofrecer”, puntualiza.

Lo lógico sería prohibirles el uso, pero, según la profesional, no es la solución, sino enseñarles la mejor manera de utilizarla, para que la tecnología esté a nuestro servicio y no nosotros dependiendo de ella. Mostrarla como una herramienta de trabajo y diversión sana, y evitar esclavizarse a esta”, detalla.

Es muy común suponer que solo sucede con chicos que no son sociables, pero no es así. Puede influir mucho en la formación de la personalidad del niño o la niña, porque somos seres sociales y nos necesitamos todos. “Influye en todo tipo de personas, no solo a las que son sociables”, refiere.

A veces, los adolescentes dejan a sus amigos, se atrasan en los estudios y hasta descuidan su aseo personal. Zelada aconseja que, en estos casos, lo mejor es que se involucre la familia, en especial los padres o quien esté a cargo y sea la figura de contención. “Si la situación se agrava, es necesario un equipo multidisciplinario para ayudar, constituido por maestros guías, sicólogos especialistas, siquiatras y una red de apoyo para el chico o la chica, el hombre o la mujer”.

También surge el dilema de cuándo los padres deben llevar al chico a terapia. Para Zelada, la terapia es necesaria si el chico o la chica ya no sale de su habitación, no levanta la mirada, solo está frente a la pantalla, se encierra, no habla, descuida su aseo personal. “Mirar el aspecto. Debemos estar atentos a con quién se comunican, quién influye en todo eso. Por eso, los padres deben estar siempre pendientes de las reacciones de los chicos”, afirma.

Resalta que esto es muy importante, porque tener en casa un menor tecnoadicto no es algo perjudicial únicamente para el propio niño, sino para toda la familia. “Una adicción excesiva, en este caso a la tecnología, es un problema grave y de difícil solución, pero no es una barrera insuperable”, asegura.

Tips para ayudar a enfrentar estos casos

• Hablá con un sicólogo. Este debe ser siempre el primer paso. Observá al joven, estudiá sus costumbres y tratá de crear un cuadro exacto para hablar con el especialista, a quien se deberá acudir sin el niño. El profesional dará las pautas a seguir según el nivel de gravedad.

• Si la afección está en pleno desarrollo o se considera que el adolescente solo presenta este problema en potencia, podés limitarle el uso de internet y datos. No le ofrezcas tarifas plenas en el móvil ni conexión constante. Es preferible establecer horarios y limitaciones.

• También es conveniente que revises las facturas. Usá tarifas que te permitan establecer el nivel de uso de las distintas terminales tecnológicas. Así podrás compartir los datos con el chico, compararlos con una utilización normal y tratar de hacerle entrar en razón.

• Si tu niño es excesivamente joven, es buena idea retirar los dispositivos progresivamente. Se conocen adicciones tecnológicas de chicos de apenas ocho años. Tenemos que tener en claro que la tecnología para ellos no es mala; se convierte en dañina en el momento en el que empieza a haber un abuso y excesiva dependencia de ella.

• Finalmente, si los padres se pasan todo el día pegados a los dispositivos, es normal que el niño asuma este comportamiento como normal y no se pare a pensar de manera crítica en ello. Simplemente será más fácil que les imiten y más difícil que los padres puedan justificar que el chico no puede utilizar ciertos aparatos con la misma frecuencia que ellos.  

AGRADECIMIENTOS: Jean Carlo Parra y Sofía Mercado.

[email protected] • Fotos ABC Color/Silvio Rojas.

Fuente -> http://www.abc.com.py