Sectores civiles proponen y el Gobierno sigue somnoliento

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Itaipú Binacional es el tema bilateral más importante en la agenda del Gobierno de Mario Abdo Benítez. Lo que se decida conjuntamente con Brasil, en el marco de la revisión del Anexo C (bases financieras) del Tratado, regirá por las próximas décadas y afectará a las generaciones futuras. Es por eso que varios sectores de la sociedad civil están tratando de aportar sus ideas. Pese a las discrepancias que puedan existir sobre lo que debe plantear Paraguay en la mesa de negociaciones, la participación ciudadana es un fresco aliciente, ante la todavía silenciosa posición del Poder Ejecutivo. Catedráticos extranjeros, técnicos del sector energético, economistas, empresarios, abogados y las universidades ya han iniciado el debate sobre el porvenir de la central que más energía produce en el mundo. POSICIÓN DE BRASIL. En contraste con el hermetismo del Gobierno paraguayo, los medios brasileños ya adelantaron, en reiteradas ocasiones, que la instrucción de Jair Bolsonaro es bajar los costos en Itaipú para obtener una tarifa barata y previsible, que beneficie a sus consumidores. El esquema de reducción incluye los gastos en el personal, por los programas sociales e incluso manifestaron la intención de pagarle menos a Paraguay por la cesión de energía no utilizada, según indicó el periódico Estadão, de San Pablo. Recientemente, el director brasileño de la represa, Joaquim Silva e Luna, aseguró en una entrevista a Gazeta do Povo que está prevista la reducción de la tarifa de Itaipú. Vale aclarar que esta rebaja ocurrirá al saldarse la deuda de la binacional, ya en el 2022, siempre y cuando no se incorpore un nuevo componente de gasto como reemplazo al pago del pasivo. Hoy, Itaipú abona USD 2.000 millones al año por la deuda y, una vez cancelado el compromiso, existe la posibilidad de mantener la tarifa de venta actual, pero repartir ese dinero para los dos países, USD 1.000 millones por lado. No obstante, considerando la posición de Silva e Luna, este escenario ya no sería factible. Además, como Itaipú fija su presupuesto varios meses antes del siguiente ejercicio, este acuerdo ya tendría que darse en el 2021 y no se podría esperar hasta el 2023, año en que se cumplen 50 años del Tratado y que habilita a revisar el Anexo C. ¿QUÉ SE HIZO HASTA AHORA? El canciller Luis Castiglioni fue el representante del Ejecutivo que, hasta el momento, otorgó la posición más clara. Señaló que Paraguay planteará disponer del 50% de su energía e intentar vender su excedente a otras naciones, a precios de mercado. No obstante, para lograr el cometido, se deberá plantear la modificación del cuerpo principal del Tratado y no necesariamente del Anexo C. En su artículo XIII, el Tratado establece el derecho de adquisición (exclusividad) de la energía que no consuma Paraguay, a favor del Brasil. Por el otro lado, si el Gobierno paraguayo plantea consumir el 100% de su energía en el país, necesitará hacer obras de infraestructura y seducir a los inversionistas. Al respecto, la ANDE ya programó la construcción de la nueva línea de 500 kV, que podrá traer toda la energía de Itaipú que le corresponde. Asimismo, hizo la convocatoria a los interesados en comprar grandes bloques de energía. Ubaldo Fernández, gerente de Planificación de la estatal, apuntó que la idea es crear las mejores condiciones para el escenario de negociación, el cual liderará el Ministerio de Relaciones Exteriores. Señaló que si Paraguay no tiene la más mínima chance de consumir la energía de Itaipú es un escenario diferente al que se tendrá si Paraguay efectivamente puede disponer de su energía. “En cualquier negociación ves qué pasaría si no llegás a un acuerdo. Si no tenés opciones, el resultado es uno. Pero si tenés opciones, será diferente. Por eso trabajamos en la línea de 500 kV y en las obras de distribución”, destacó.”

Fuente -> http://www.ultimahora.com