Reaccionar ante intolerables carencias en Salud Pública

0
25

Personal de blanco del Hospital Regional de Ciudad del Este denunció la carencia de medicamentos e insumos para pacientes con Covid-19 como de otras enfermedades. Muchos de ellos se han infectado y han gastado millones para salir del trance. El caso del enfermero Darío Duarte, fallecido el último fin de semana, nuevamente evidenció la triste situación que impera en Salud Pública. La desidia de Salud Pública lo sienten los profesionales de blanco como también la ciudanía en general ante la falta de medicamentos e insumos.

En esta instancia, debemos recordar que la ley de emergencia sanitaria proveyó para el sistema de Salud unos 600 millones de dólares desde abril del año pasado. Surge sola la curiosidad sobre en qué se gastó la enorme cantidad de dinero que el pueblo paraguayo puso a disposición del Gobierno para hacer frente a la pandemia, pues es evidente que no utilizaron esos recursos en asegurar una adecuada provisión de insumos para el Ineram, por ejemplo. ¿Qué hizo el Gobierno todo este tiempo? ¿Qué hizo Mazzoleni? ¿Qué compró?, pues es obvio que no fueron insumos.

Mazzoleni se atrevió a intentar ocultar su responsabilidad y la del Gobierno diciendo que la falta de insumos se debe “a la burocracia de las licitaciones”, lo cual es falso e inaceptable. Es falso porque la ley de emergencia sanitaria organizó caminos expeditos para todas las compras destinadas a enfrentar la pandemia, y si el Gobierno se empantanó incluso con esas ventajas, es porque prefirió el negociado a la decencia y porque trató de medrar en la desgracia. Es así de inmoral. Y es inaceptable porque ningún funcionario público tiene derecho ni legitimidad para sostener, como hace Mazzoleni, que el cumplimiento de la ley le representa un obstáculo para el buen desempeño.

Si el Gobierno o el citado ministro no pueden desempeñarse con solvencia en el marco que la ley les indica, deben dar un paso al costado, pues están para cumplir la ley y no para pisarla ni para usarla como excusa de la incompetencia y la corrupción.

En tanto, faltan insumos y medicamentos para los pacientes, que suelen ser tratados en los pasillos de hospitales sucios y ruinosos, pero se roba, se haraganea y se politiquea porque, en última instancia, la salud pública importa un bledo a quienes deben ocuparse de ella, directa o indirectamente. En concreto, lo que tiene sin cuidado a tantos sinvergüenzas a sueldo de la gente es la persona misma, a la que la Constitución reconoce un “derecho fundamental” a la salud. Más aún, desprecian al 84% de la población que no está asegurada en el IPS o en una firma privada y que, por tanto, se ve expuesto a la humillación de ser tan mal “atendido”.

La Ley Suprema dice también que “nadie será privado de asistencia pública para prevenir o tratar enfermedades, pestes o plagas”, pero resulta que existen grandes brechas por ingreso y área geográfica en términos de acceso a la salud. Es decir, las poblaciones pobres, rurales e indígenas se ven excluidas porque la carga del gasto es mayor para ellas, llegando incluso a superar un cuarto del ingreso en el quintil de menores recursos. Lamentablemente, en el Paraguay no se cumple lo que dispone la ley en cuanto a Salud Pública y ante tantas muertes innecesarias, la población debería comenzar a reaccionar con vehemencia y exigir respuesta a la clase gobernante.

Fuente -> http://www.laclave.com.py