Qué pena, otro plan inaceptable

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¿Qué les parecerá a los padres de familia de nuestro país que los encargados de una dependencia pública gubernativa elabore un plan con aliados del sector no gubernamental que pretenda ser totalizante, para niños desde la primera infancia, y que abiertamente se alinee con la promoción de una educación sexual supuestamente “integral” que promueve, por ejemplo, la “diversidad sexual”, que es definida como una pluralidad de prácticas y creencias que determinan la expresión sexual de las personas en sus culturas; a las diferentes formas de amar, de relacionarse sexualmente y a las manifestaciones del género tales como: Heterosexualidad, homosexualidad masculina, lesbianismo, bisexualidad, transexualidad, transgénero, intersexualidad, travestismo y otras?; ¿y que dicho plan pretende modelar el pensamiento de los niños desde antes de los 6 años dándoles a entender que pueden desarrollar atracción sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género o de más de un género, en una concepción genitalista de la orientación sexual? Sí, me refiero al Plan Nacional de Niñez y Adolescencia 2019-2024 que promueve una educación ideologizada, sin fundamento científico, que pretende intervenir en pautas de conducta, subvertir valores morales y formatear discursivamente a los niños desde la primera infancia, empleando conceptos manipulados de la ideología de género, que está como eje transversal de todo el plan, y que, entre otras cosas, trata de normalizas conductas hasta hoy relacionadas con la disforia de género. Además, este plan declara que el nacimiento de ciertos niños paraguayos, debido a su origen, constituyen una carga y un factor de reducción de ingresos al Estado, deshumanizando por completo la mirada hacia dichos paraguayos en gestación y desestimando para ellos la protección estatal que les corresponde por derecho según el artículo 4 de la Constitución Nacional, donde se afirma claramente que el derecho a la vida es inherente a la persona humana y que se garantiza su protección, en general, desde la concepción. ¿Por qué lanzan este plan ahora que los padres de la mayoría de las familias paraguayas están concentrados en resurgir de las cenizas económicas o haciendo malabares para ayudar a sus hijos con las tareas del colegio para que terminen el año, aspirando a llegar a fin de año sin enfermarse de Covid-19, dengue y todas las plagas que el común de los mortales debe afrontar en estos tiempos duros?¿Cómo es posible que el mismo Ministerio de la Niñez encabece este plan y pretenda usar el escaso y endeudado presupuesto del estado para tramar un plan tan acrítico, anticientífico e ideologizado, que toma como referente una perspectiva en la educación sexual que pretende desarraigar la dimensión biológica de la sexualidad, convirtiendo la identidad sexual en una simple construcción cultural fluctuante?¿Qué es lo que espera el presidente de la República de los padres paraguayos? Aparte de soportar los males que las plagas de salud nos han hecho este año. ¿Qué posibilidades reales hay de que los padres de familias donde ha habido enfermos y muertos a los que ni siquiera pudieron velar en forma, donde la situación económica apremia, esten atentos para controlar este tipo de planes rimbombantes y ocurrentes que les salen al paso desde oficinas del estado? ¿El señor presidente está de acuerdo con esto? ¿No le interesan la opinión ni los valores genuinos de los padres de familia, que son los primeros educadores de sus hijos? ¿Por qué confía una secretaría de Estado tan importante a personas que no son leales a la gente de a pie, ni a su herencia cultural, ni a su patria? Por favor, dejen en paz a los niños. Hay que rechazar las presiones foráneas ideologizadas y rehacer el plan para adecuarlo a nuestra realidad, a nuestra idiosincrasia y a nuestros valores. Es lo justo y necesario.

Fuente -> http://www.ultimahora.com