Qué es el remdesivir, el primer fármaco autorizado contra la COVID-19 que Trump quiere acaparar

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El remdesivir se desarrolló como tratamiento para la infección por el virus del ébola, pero presenta también actividad in vitro frente a otros virus, incluidos algunos coronavirus como el causante del MERS y el SARS-CoV-2.

¿Es eficaz y seguro en pacientes con COVID-19?

A finales de abril de 2020 se publicaron en The Lancet los resultados preliminares de un estudio aleatorizado, doble-ciego y controlado, realizado en Hubei (China). En este estudio se incluyeron 237 pacientes (158 tratados con remdesivir y 79 tratados con placebo) con infección grave por SARS-CoV-2.

El estudio evaluó el “tiempo hasta la mejoría clínica”. Aunque los resultados no fueron estadísticamente significativos, se observó que el “tiempo hasta la mejoría clínica” fue menor en los pacientes que recibieron remdesivir en el marco de los primeros 10 días desde el inicio de los síntomas.

Sin embargo, otros estudios, como el NIAID-ACTT-1 –otro ensayo clínico multinacional, aleatorizado, doble-ciego y controlado–, en el que se evaluó la eficacia y seguridad del remdesivir en pacientes hospitalizados con neumonía por SARS-CoV-2, sí obtuvieron resultados estadísticamente significativos.

En este caso, los pacientes que recibieron remdesivir tuvieron un “tiempo hasta la mejoría clínica” un 31 % más corto que los que recibieron placebo. Concretamente, “el tiempo medio hasta la mejoría clínica” fue de 11 días para los pacientes tratados con remdesivir, frente a los 15 días en el grupo de pacientes que recibieron placebo.

Los resultados también sugirieron un beneficio en la supervivencia, con una tasa de mortalidad de 7,1 % en el grupo que recibió remdesivir, frente al 11,9 % en el grupo placebo. Esta mejoría se observó sobre todo en aquellos pacientes con insuficiencia respiratoria (déficit de oxígeno en la sangre), pero que no requerían de respiración mecánica o extracorpórea.

Con respecto a la tolerabilidad, el perfil de seguridad de remdesivir no se ha caracterizado de manera completa. La mayor parte de la experiencia clínica se relaciona con su uso en el control del ébola, que difiere profundamente del SARS-CoV-2. Sin embargo, hasta ahora no hay hallazgos de seguridad que impidan su uso en pacientes con COVID-19.

Entre las preocupaciones a tener en consideración en los pacientes tratados con el remdesivir se encuentran la función renal y hepática, que deben ser monitorizadas antes y durante el tratamiento. Los datos de uso compasivo en 61 pacientes graves de COVID-19 tratados con el remdesivir, publicados en abril en el New England Journal of Medicine, pusieron de manifiesto que el efecto adverso más común fue el aumento de los niveles de las enzimas hepáticas, observado en el 23 % de los pacientes, siendo la hipotensión arterial el segundo (8 % de los pacientes).

Por otro lado, el remdesivir presenta algunas similitudes estructurales y funcionales con otro medicamento antiviral, el tenofovir, que ha confirmado ser nefrotóxico, tanto en pacientes con hepatitis crónica tipo B como en modelos animales. En humanos, el remdesivir se elimina en gran medida a nivel renal, lo que podría ocasionar una acumulación orgánica del medicamento en aquellos pacientes con insuficiencia renal.

También se han informado efectos adversos gastrointestinales de menor intensidad, como náuseas y diarrea, en un 3 % a 5 % de los pacientes tratados, aunque estos efectos también podrían asociarse a la sintomatología de la COVID-19.

¿Cómo y cuándo se administra?

El remdesivir se administra a través de una vía intravenosa por goteo. Su uso se limita a los centros hospitalarios en los que los pacientes pueden ser vigilados estrechamente, monitorizando la función hepática y renal, antes y durante el tratamiento. El tratamiento debe comenzar con una infusión de 200 mg el primer día, seguida de una infusión de 100 mg al día durante, al menos, 4 días más. Nunca durante más de 10 días.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es