Por Tilín y don Chingolo – Opinión

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Don Nicolás montó su caballo y salió rápidamente.

04 de octubre de 2020 – 02:03

El fuego se estaba expandiendo y amenazaba con afectar al ganado que pastaba en un sector de su establecimiento en General Bruguez, en el Chaco paraguayo.

La intención de don Nicolás era llevar un poco de agua y tratar de dirigir a las reses hacia un sitio más seguro.

Pero ya no lo consiguió.

El informe policial dice que cayó de su caballo y quedó rodeado por el fuego; que intentó escapar pero ya no pudo hacerlo.

Nicolás Tolentino Ruiz Díaz era popularmente conocido como don Chingolo, un hombre que a sus 82 años seguía manteniendo la rutina vital de una persona que amaba profundamente el campo.

Adolfo se enteró de lo que estaba pasando en su barrio y salió presuroso para ayudar.

Junto a otras personas trabajó intensamente el jueves para intentar sofocar un incendio que se había iniciado en un yuyal y que ya estaba afectando a casas de vecinos en la zona de Itapúa Poty, en el departamento de Itapúa.

Adolfo le pidió luego a un hijo suyo que lo llevara a su casa porque se sentía mal. Tras un desmayo tuvieron que llevarlo después al centro de salud, en donde finalmente se confirmó su fallecimiento.

Adolfo Sanmartín era electricista y tenía 49 años. Sus familiares y amigos lo llamaban cariñosamente Tilín y sus vecinos lo caracterizaron como alguien muy solidario, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesitaba.

Don Chingolo y Tilín eran dos personas serviciales y valiosas para su comunidad. Ambos se convirtieron en las trágicas víctimas de estos malditos incendios que nos vienen castigando desde hace algunas semanas.

Son indudablemente el saldo más grave que nos deja el fuego, que también produjo quemaduras en algunos niños y adolescentes, mató animales y destruyó extensas vegetaciones.

Eso sin hablar del daño que no podemos cuantificar, aquel que se va generando dentro de cada organismo, principalmente en el sistema respiratorio de los más vulnerables.

Son incendios que, en la mayoría de los casos se generan por la acción del hombre, ya sea por la quema intencional de campos o basuras; o por acciones tan estúpidas como arrojar una colilla de cigarrillo en medio de la hojarasca.

Son incendios que también siguen siendo hijos de la maldita impunidad con la que responde hasta este momento el sistema de justicia.

Esta semana entrevistamos en la 730 AM al fiscal Augusto Salas, uno de los agentes del Ministerio Público integrantes del equipo conformado para investigar los incendios de este año.

Al recordarle que lo habíamos entrevistado hace más de un año para hablar de los incendios forestales que castigaron al país, principalmente en el Chaco, Concepción, Pedro Juan Caballero y San Pedro, Salas confirmó que no hubo un solo condenado por aquellos casos y que hasta ahora son tres los imputados este año por los incendios en el Chaco.

“Tuvimos gente procesada, pero no se pudo probar… en la misma zona en la que hoy día tenemos gente imputada tuvimos gente que fue investigada pero no se pudo probar” admitió, alegando que la gente por temor tampoco colabora para identificar a los responsables.

Como fuere, el egoísmo y la infinita estupidez de los incendiarios siguen ganándonos como producto de la impunidad. Por ello no estaría mal mirar hacia nuestra vecina Bolivia, en la que esta semana dieron a conocer una histórica primera condena contra dos personas por los incendios forestales del año pasado.

Hagámoslo, aunque sea por respeto a la memoria de nuestras víctimas.

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Fuente -> http://www.abc.com.py