¿Por qué la gripe afecta más a unas personas que a otras?

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Científicos de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y de la Universidad de Arizona han descubierto que la exposición a los virus de la gripe durante la infancia ofrece a las personas una protección parcial para el resto de sus vidas. Los biólogos llaman a esto “impronta inmunológica”.

El descubrimiento tira por tierra la creencia generalizada de que la exposición anterior a un virus de la gripe protege poco o nada de las cepas que pueden pasar de los animales a las personas, como la gripe aviary la porcina. Son precisamente estas cepas las que más preocupan a nivel mundial porque podrían mutar y no solo saltar fácilmente de los animales a las personas sino también propagarse más rápidamente entre los humanos.

En la investigación los científicos estudiaron dos subtipos del virus de la gripe: el H3N2 y el H1N1, principales responsables de los brotes estacionales de gripe durante las últimas décadas. El primero suele afectar a ancianos y es el que el causa mayores complicaciones y la mayoría de las muertes por gripe. El H1N1 suele afectar a personas jóvenes y de mediana edad y causa menos muertes.

Los investigadores analizaron los registros sanitarios que el Departamento de Servicios de Salud de Arizona obtiene de hospitales y médicos privados y detectaron un patrón. Vieron que las personas que se expusieron por primera vez a la cepa menos grave, el H1N1, durante su infancia, tenían menos probabilidades de terminar hospitalizadas si volvían a encontrarse con el H1N1 más tarde que las personas que se expusieron por primera vez al H3N2. A quienes se expusieron por primera vez al H3N2 les ocurrió lo mismo, es decir, estuvieron más protegidos contra este virus a lo largo de su vida. De esto dedujeron que la protección contra futuras infecciones es mucho más fuerte cuando uno se expone a cepas del mismo grupo que ha combatido antes, aunque también es cierto que la infección a una cepa hace que nuestro sistema inmune esté mejor preparado para luchar contra la infección de otra cepa.

En la investigación se encontró otro patrón que desconcertó a los científicos. Era el siguiente: las personas que se expusieron cuando eran pequeñas al H2N2, una cepa muy cercana al H1N1, no tuvieron una protección extra contra el H1N1 cuando se toparon con él en la vida adulta. Fue desconcertante porque H2N2 y H1N1 son dos subtipos que se encuentran en el mismo grupo y en estudios anteriores se había demostrado que la exposición a uno podía, en algunas ocasiones, proteger considerablemente del otro.

“Nuestro sistema inmunológico a menudo lucha por reconocer y defenderse de cepas de gripe estacional estrechamente relacionadas, aunque estas son esencialmente las hermanas y hermanos genéticos de las cepas que circularon hace apenas unos años”, dijo la autora principal Katelyn Gostic, que era estudiante de doctorado de la UCLA cuando se realizó el estudio y ahora es becaria de postdoctorado en la Universidad de Chicago. “Esto es desconcertante porque nuestra investigación sobre la gripe aviar muestra que en lo más profundo de nuestra memoria inmunológica tenemos cierta capacidad para reconocer y defendernos contra los primos terceros genéticos, relacionados a distancia, de las cepas que veíamos de niños”.

Gostic espera dar con las pistas que lleven al desarrollo de una vacuna universal contra la gripe estudiando las diferencias entre la inmunidad contra la gripe aviar y la inmunidad contra la gripe estacional. En la primera nuestro sistema inmune es capaz de protegernos eficazmente mientras que en la otra, no tanto.

“Las dos últimas temporadas de gripe han sido más severas de lo esperado”, dijo Michael Worobey, coautor del estudio y jefe del departamento de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Arizona. “En la temporada 2017-18, 80.000 personas murieron en los EE.UU., más que en la pandemia de gripe porcina de 2009”.

Entre las medidas más efectivas para no contagiarnos de gripe ni ayudar a propagar el virus están vacunarnos todos los años, cubrirnos la tos y estornudos con el brazo (no la mano), lavarnos frecuentemente las manos con agua y jabón y mantener hábitos de vida saludable.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es