Periodista cuenta lecciones tras sobrevivir al Covid-19 en terapia

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De su periodo de hospitalización, una semana la pasó en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), con un cuadro altamente complicado. El escritor relata que su internación se inició el pasado 6 de diciembre y terminó el 22, apenas dos días antes de la celebración de una de las fiestas más tradicionales del territorio, la Nochebuena. “El mal, directamente, atacó mis pulmones. Hoy, ya desde la casa, anoto algunas lecciones que aprendí en mis días de tormentas”, expresa. “Las ganas de seguir viviendo son cruciales para continuar respirando”, asegura Ignacio, quien el mes pasado estrenaba la publicación del libro Una mirada latinoamericana sobre el Sahara marroquí, basado en sus experiencias en esta región del continente africano y hoy relata sobre lo que sería una segunda oportunidad de la vida tras el Covid-19. Reflexiona sobre la importancia de contar con los seres queridos en los momentos cruciales de la vida, como son los amigos y la familia. “Los verdaderos amigos, con sus preocupaciones, están expectantes en el día a día. La familia es la que se banca en el cuidado y las oraciones permanentes”, comenta. Una importante reflexión con autocrítica emana igualmente del periodista, quien en su incursión en la arena política, se postuló igualmente para un curul en el Senado en el 2013, con el Partido Patria Querida. “El Covid no distingue raza, color, posición social ni creencia. Está más cerca de quien se cree inmune, como fue mi caso”, reporta el experto en el área de Ciencias de la Comunicación. ESPIRITUALIDAD En su análisis crítico y su mirada personal, Martínez describe cómo vivió su espiritualidad durante los días más complicados internado a causa del coronavirus. “Los recursos humanos son importantes, la ciencia aporta demasiado, pero Dios permite la otra oportunidad”, cuenta justo en estos días, cuando los cristianos festejaron el Nacimiento de Jesús. “El pedido de una nueva oportunidad de vida es inmenso e insistente. Se sienten las oraciones que salen del corazón de la mamá y la de los seres más queridos”. Por el mismo camino, remarca que la búsqueda y la relación con Dios se hacen intensas, es el grito de socorro por el milagro. “Habiendo dos posibles caminos, paraíso e infierno, uno desea lo primero, pero tal vez ya no haya tiempo para eso”, indica. Luego de su batalla por la vida contra el virus que dio pie a la pandemia, agrega que “bordear la muerte es el repaso en segundos de años de existencia de uno mismo”. “En medio de la desesperación por la inminente ida, uno pide perdón por todo”, sigue. En sus apuntes continúa que “en el lecho de enfermo se confirma la similitud humana. Pretender ser más que la otra persona es una caja hueca. La vida es la suma de cosas pequeñas, no son necesarias las extraordinarias”. Resalta sobre sus días en el hospital que “inconscientes en la cama quedamos a merced de gente que ni conocemos, que nos asea cada rincón del cuerpo”. Reflexiona además que en esos momentos “más que nunca se anhela consumar ese abrazo que no se dio. El arrepentimiento por no dar las gracias en su momento duele en el alma”. Un total de 77.359 personas lograron vencer al coronavirus desde su llegada al país en marzo pasado, cuando se tomaron medidas como restricciones, confinamientos y el cierre de instituciones educativas. Alrededor de 2.154 familias se vieron forzadas a pasar en luto durante la Nochebuena y la Navidad por la pérdida de seres queridos durante lo que va de la pandemia. Hasta la víspera de la Navidad, eran 5.000 las personas que se recuperaron y superaron internaciones y días de aislamiento.

Fuente -> http://www.ultimahora.com