Parlamento Circus Show

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—¿Qué les pasa…? —preguntó nuestra amiga—. ¿No tienen nada más interesante para mirar que una aburrida sesión del Parlamento?—Al contrario, señorita —le explicó el mozo que atendió nuestros pedidos—. No hay nada más divertido. Ponga atención. ¡Enseguida empieza el show…!En pocos minutos, la audiencia empezó a reaccionar con vítores, gritos y aplausos. En la pantalla, un corpulento legislador de cabeza rapada arrojaba el contenido de una botella de agua al rostro de otro legislador ya entrado en años, quien se levantaba enojado de su silla para responder al ataque, pero era contenido por sus colegas. Uno de los comensales pidió que se levante el volumen de la tele, para escuchar mejor los gritos destemplados de los protagonistas. Cada intervención inflada de epítetos por parte de los senadores era seguida con abucheos o exclamaciones de júbilo por los asistentes, como si se tratase de jugadores de fútbol errando un penal o metiendo un gol.—¿Esto siempre es así? —preguntó la colega extranjera cuando el mozo nos trajo los platos de vori vori.—Últimamente se pone cada vez mejor —comentó el mozo, con visible entusiasmo—. ¡Este canal TV Cámara ya tiene más ráting que los programas de la doctora Polo o de la señorita Laura!Cuando el mozo se marchó tuvimos que hacernos cargo de la mirada inquisidora de nuestra amiga periodista. Costó hacerle entender el contexto de la peculiar realidad política paraguaya, recordarle que veníamos de una de las dictaduras más largas de América, que el mismo partido político que sostuvo al dictador durante 35 años siguió gobernando el país en la etapa de transición democrática –con un breve tiempo de excepción, que apenas resultó algo mejor–, que esperábamos que la clase política emergente de la larga noche asuma el desafío de construir el país más justo y desarrollado que tanto anhelamos, pero en su lugar nos legaron esta republiqueta mandioquera de aumentada inequidad social, inseguridad creciente, mediocridad y corrupción. Y que quienes ahora acaparan las cámaras con un divertido aunque triste show circense desde los escaños del Congreso son los hijos de estas tres décadas perdidas.—Entonces, ¿en el Paraguay está vigente la antigua fórmula romana de “pan y circo”? —preguntó.—Sí, solo que actualmente ya es más circo que pan.—Pero mucha gente aplaude al senador de la cabeza rapada como si fuera un héroe justiciero y vengador.—Mucha gente está tan decepcionada del fracaso de la institucionalidad y de la falta de representatividad de la mayoría de los demás políticos, que ven a un provocador en el Senado como el que los redime con sus ataques a los “bandidos” con base en insultos y acusaciones groseras, aunque en su discurso haya elementos autoritarios, homófobos y a veces fascistas, o que sus acusaciones muchas veces no se sostengan en evidencias sólidas.Teníamos ganas de seguir la charla y el análisis, quizás imaginando que alguna solución surgiría en el proceso, pero nuestra amiga tenía que ir a una cita urgente. En la pantalla de tevé, la escena de la botella de agua se repetía en un interminable meme caricaturesco. Los clientes del bar apuraban sus vasos de cerveza y salían a la calle atestada de vehículos y automovilistas nerviosos, donde el resto de la jornada laboral nos esperaba, implacable.

Fuente -> http://www.ultimahora.com