OTAN insta a que Europa y EEUU defiendan orden internacional frente a China – Mundo

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El presidente estadounidense, Joe Biden, invitó a Europa a unirse a Estados Unidos en su “competición estratégica a largo plazo” contra la dictadura comunista de China, manteniendo así la política implementada por su antecesor, Donald Trump.

20 de febrero de 2021 – 10:30

Biden convirtió su primer discurso sobre política exterior en un relato sobre dos bloques; una división del mundo entre unas democracias liberales, debilitadas pero que han de ser fortalecidas, y unas autocracias en pleno auge, como la de China.

“Estamos en medio de un debate fundamental sobre la dirección de nuestro mundo en el futuro. Es un punto de inflexión”, advirtió Biden.

No obstante, mantener la misma línea que su antecesor, buscó distanciarse de él, como lo ha mantenido en sus discursos de campaña, alegando que ”Estados Unidos ha vuelto. La alianza transatlántica ha vuelto. Y no vamos a mirar atrás”, aludiendo a que durante el gobierno de Trump, éste se mostró duro con sus propios aliados, a quienes exigió que cumplan más sus compromisos con la Alianza que los une.

Joe Biden arremetió contra las relaciones internacionales que se diseñan de forma “transaccional o extractiva”, y aseguró en cambio que si la alianza transatlántica ha durado tantas décadas es porque está basada en “valores democráticos comunes“.

Con ese argumento, Biden intentó convencer a los europeos -y de paso, a los países con salida al Pacífico- de que se sumen de forma decisiva a una competición con China que para Washington no solo tiene un impacto económico, sino político y social.

“Debemos prepararnos juntos para una competición estratégica a largo plazo con China”, dijo Biden, aunque sin mencionar la política de Trump, que dio los pasos más firmes y profundos contra el gigante de Asia, en los últimos tiempos.

“La competición con China va a ser dura. Eso es lo que espero, y es algo a lo que le doy la bienvenida. Porque creo en el sistema global que Europa y Estados Unidos juntos, con nuestros aliados en el Indopacífico, luchamos tan duro para construir en los últimos 70 años”, añadió.

Aunque, se prevé que su mensaje no tendrá fácil encaje en una Unión Europea donde muchos líderes y empresarios quieren estrechar la relación económica y comercial con Pekín, y que en diciembre firmó un acuerdo de inversiones con China que generó un profundo malestar en el equipo de Biden.

La dificultad para abordar ese tema quedó clara cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, evitó hablar sobre China durante su intervención en la misma conferencia poco después de Biden.

Además, Macron insistió en su idea de la “autonomía estratégica” de Europa para reducir su dependencia de las grandes potencias, incluido Estados Unidos; mientras Biden evitaba uno de los temas más espinosos en la relación: la amenaza estadounidense de sanciones por el gasoducto Nordstream 2, que unirá Rusia y Alemania.

La estrategia de Biden debe mejorar, afirman

“Biden tendrá que desarrollar e invertir realmente en una estrategia hacia Europa más sofisticada si quiere llegar a los niveles de cooperación transatlántica que necesita”, opinó después del discurso Thomas Wright, un experto en la relación transatlántica que trabaja en el centro de estudios Brookings.

“También tiene que decidir qué quiere que ocurra en Europa, y no solo qué quiere (extraer) de Europa”, agregó Wright en un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

El nuevo presidente estadounidense esquivó en efecto asuntos complicados como la relación de la UE con el Reino Unido después del Brexit, pero sí se refirió a Rusia y sus “intentos de debilitar el proyecto europeo”, y defendió la “soberanía de Ucrania”, en conflicto con Rusia por la cuestión de Crimea.

El tema que había generado más expectativas antes de su discurso era la relación con Irán, un día después de que Washington ofreciera formalmente volver a la mesa negociadora con Teherán para salvar el acuerdo nuclear del que Trump retiró a Estados Unidos hace más de tres años.

Biden se limitó a expresar su voluntad de dialogar con Irán, pero su insistencia en que también hay que abordar las “actividades desestabilizadoras” de Teherán en Oriente Medio, sumada a la negativa de la Casa Blanca a levantar pronto las sanciones a los iraníes, dejaron claro que reactivar la diplomacia no será fácil.

Fuente -> http://www.abc.com.py