Orlando Martínez mezcla amistades, música y emociones – Espectáculos

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Misturar, verbo en lengua portuguesa que significa juntar, mezclar. Es eso mismo lo que hizo Orlando no solo con el juego de palabras, que se le escapó inconscientemente en un momento de su vida, sino con lo vivido con la música. Así como fue justamente su trayectoria, entre Brasil y Paraguay, y algunos viajes a Japón, el músico vive constantemente transitando esa mistura, esa mezcla. Algo que para este disco él llamó “Amisturapá”.

Con la guitarra como columna vertebral en las diez composiciones propias que Orlando muestra al mundo con este disco, él busca mezclar sonoridades diversas de la mano de instrumentos como flauta, batería, marimba, violín, viola, contrabajo, charango, guitarrón, y mucho más, ingredientes que recogió para esta receta y que la gente ya puede probar.

El recorrido de Orlando

Hay una escena de la vida cotidiana, de la niñez, que para Orlando fue clave. En un encuentro familiar, a sus 5 años, un bulto encima de un ropero le llamaba la atención. El tío Rafael lo bajó, sacó cuidadosamente y empezó a rasguear. Orlando nunca había visto una guitarra. Desde ese momento todo cambió para él.

“Se trataba de una guitarra de marca Mangoré, tapa de pino y el mango de color madera clara. Se desató en mi pecho una emoción que no había sentido hasta entonces escuchar el sonido de las cuerdas”, recordó. Solo ese momento encendió su curiosidad y le llenó de ganas de descubrir “aquel mundo misterioso de melodías y ritmos”.

Pero las vueltas de la vida hicieron que no sepa más de la guitarra hasta que cumplió 13 años. En una tradicional rueda de tereré, en la plaza Libertad de su Caaguazú natal, comentó que un amigo y otro primo suyo estaban estudiando guitarra con el guitarrista y requintista Panchi Duarte. Orlando también quería, pero no tenía el instrumento. Una vez más el tío Rafael fue clave, pues le prestaría su guitarra aunque le faltaba una cuerda.

“Así volvió a mis manos aquella inolvidable guitarra que a mis 5 años me dejó con los ojos resplandecientes, y así abrí las puertas del arte convertido en ritmo. La guitarra fue solo un medio para descubrir la maravilla y la exquisitez del universo de la música. Todavía me falta mucho por descubrir”, aseguró el músico.

Por ese motivo este disco lo dedica “con enorme respeto y cariño” a su tío Rafa, y a sus cuatros abuelos. “Sobre todo a mi querido abuelo Filomeno, cuya partida nos ha dejado marcados este año”, remarcó.

Sobre el disco

Orlando recordó que la primera vez que viajó a Japón con el arpista Koki Cabañas, para ofrecer un concierto en el lago Akan, Hokkaido, en vez de decir “amezclapá”, que es algo que “en jopara solemos decir”, él dijo equivocadamente “amisturapá”. “En aquel entonces llevaba tres años de residencia en la ciudad de Tatuí, São Paulo, Brasil, y el portugués solía manifestarse a veces. Esa palabra quedó resonando en mi cabeza para hoy convertirse en el nombre de mi disco autoral. Esta mezcla, estas emociones, vivencias y amistades entrañables, son el vivo reflejo de mis experiencias musicales y de vida”, reflexionó.

Mistura musical

La nómina de músicos que participó de este álbum es nutrida y aglutina nombres de músicos de diferentes países, quienes también aportaron su cuota de personalidad. “Fuimos 37 músicos los que grabamos este álbum. Toda Sudamérica presente, también España y Portugal”, exclamó el artista.

Además, agradeció a todos los que lo apoyaron en este proyecto y al Fondec, institución gracias a la cual pudo editar el álbum.

“No quiero morir con mi música adentro. Gracias a Fondec por permitirme entregarles ‘Amisturapá’. También a Sergio Peiró por hacer magia en la mezcla y mastering. A Andrés Testagrossa, por entender mis ideas y dibujar la tapa del disco, y al diseñador Alan Martínez, por su exquisito trabajo”, dijo.

El músico tiene estudios en el conservatorio Grau de Gandía, de Valencia, España, donde de 2008 a 2013 estudió guitarra clásica. Ese año volvió a Sudamérica, ingresando al Conservatorio de Tatuí para estudiar guitarra popular. En 2015 fue el viaje a Japón, por lo que interrumpió sus estudios que retomó ese año a su vuelta. A mediados de 2016 regresa a Japón y después de nuevo a Brasil pero ya a Foz de Iguazú, donde desde 2017 empieza a estudiar música en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA), donde continúa. En 2019 con el dúo Che Valle que integra junto a Martín Ortega y con el que ya tienen dos álbumes, fueron seleccionados por el proyecto Ibermúsicas para representar a Paraguay para tocar en Portugal, España, Francia e Inglaterra, en un tour de un mes y medio.

Martínez presentará hoy el disco con un concierto presencial en el anfiteatro del Lago de la República, en Ciudad del Este, a partir de las 19:30. En cuanto al disco, hoy se presenta el formato físico, y en plataformas digitales los cortes “Junio” y “Arigato kyre’ŷ” en plataformas digitales. El álbum entero estará disponible el 31 de diciembre en streaming.

Fuente -> http://www.abc.com.py