No politizar la diplomacia – Opinión

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Por años vimos con estupor que amigos del poder de turno, seccionaleros y personas con la nula preparación para la delicada función en embajadas y consulados, avergüezan al país con sus exabruptos, como el excónsul general en Buenos Aires, Héctor “Bocha” Figueredo, político colorado de Añetete del departamento de Paraguarí, quien renunció ante una denuncia de acoso sexual. O el caso del cónsul en Ponta Porá (Brasil), Arturo Urbieta, exintendente colorado excartista de Horqueta, quien admitió públicamente, como Figueredo, desconocer la labor consular.

Por Martín Riveros

18 de octubre de 2020 – 01:00

La lista es larga en las representaciones en el exterior, pero mencionamos al cónsul general en Málaga, Hugo Rolando Bogado, hermano del expulsado senador colorado cartista Víctor Bogado. O el cónsul en Foz de Iguazú, Jorge Coscia, nombrado en el Gobierno de Horacio Cartes y mantenido por el presidente Mario Abdo. El consulado en Foz es históricamente la oficina con mayor recaudación. No olvidemos a las hijas del senador Juan Afara o Freddy D’Ecclesiis, Leila Zaira y Carolina, oficiales en los consulados en Miami y Río de Janeiro, respectivamente.

Otro de los puntos cuestionables de la iniciativa, es el artículo 34, que elimina la prohibición a los diplomáticos de la actividad proselitista de carácter político-partidaria. Un despropósito.

Viendo ésta realidad, de ninguna manera es pertinente para la diplomacia de la República del Paraguay el proyecto de ley que busca modificar varios artículos de la Ley N° 1.335/99 “Del Servicio Diplomático y Consular”, que pretende entre otros puntos polémicos, que hasta el 50% de los cargos en los consulados podrá ser ocupado por personas que no forman parte del escalafón. Es decir, funcionarios ajenos al escalafón. La normativa actual establece que la función consular está reservada a los funcionarios de la carrera diplomática. Sin embargo, los gobiernos desde 1999 pisotean la normativa.

Para ingresar al escalafón, la única vía es el Concurso Nacional de Oposición y Méritos, que este 2020 va por su décimo tercer año. En total ingresaron hasta la fecha 144 personas, 70 mujeres y 74 varones. Para este concurso fueron habilitadas 9 plazas. Los concursantes deben rendir, en exigentes exámenes, asignaturas de Economía y Comercio Internacional, Idioma extranjero (inglés, francés, portugués o alemán), Lengua Castellana, Nociones fundamentales del Derecho e Historia de las Relaciones Internacionales del Paraguay.

El polémico proyecto de Ley, en etapa de debate en el Senado, tiene la firma de los senadores colorados cartistas Antonio Barrios, Arnaldo Franco (ahora suplente) y la exsenadora María Eugenia Bajac (PLRA), expulsada por uso indebido de influencias. La senadora Georgia “Nani” Arrúa (Patria Querida) retiró su firma del documento a fines del año pasado, sin dar explicaciones. La iniciativa tiene el fuerte apoyo de la senadora Lilian Samaniego (ANR, HC), presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

En cuanto al nombramiento de “políticos”, la Ley 1.335 (art. 10) señala que el cupo político en las embajadas y consulados no podrán pasar el 20%. En caso de los embajadores, no excederá el 50% de los cargos disponibles.

En dos recientes audiencias públicas, todas las voces dieron sus posturas sobre el proyecto de Ley. Un dato no menor es que el nuevo canciller nacional Federico González Franco adelantó que no apoyará la modificación de la Ley. En 21 años de la vigencia de Ley 1.335, el ingreso a la carrera diplomática debe ser fortalecido para que la integren las y los mejores; y no bombardear con la politiquería, como pretenden algunos. Así, se evitarán nuevos hechos bochornosos protagonizados por representantes de nuestro país en el exterior.

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Fuente -> http://www.abc.com.py