Mazda MX-30: esencia Jinba Ittai eléctrica 100%

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José Manuel González Torres

Si algo hemos ido descubriendo durante este 2020 los aficionados al automóvil es que Mazda ha mantenido su filosofía inalterable durante su primer centenario. Los primeros cien años de la firma japonesa están repletos de innovación, atrevimiento y saber hacer. Un camino al que le han querido rendir homenaje con el lanzamiento de la edición Centenario, que se inspira en su primer modelo R360 coupé, de techo burdeos y carrocería blanca. También nos han explicado cómo fueron sus inicios, marcados por la destrucción de la bomba atómica de Hiroshima y el espíritu de superación, al que ellos llaman espíritu Mukainada. Sin embargo, Mazda no vive del pasado, lo respeta. De ahí que su primer modelo 100% eléctrico, el Mazda MX-30, siga comprometido con la experiencia de conducción pero con un nuevo planteamiento.

El objetivo del concepto Jinba Ittai y del diseño Kodo, que ya hemos explicado en otros modelos de la firma nipona, es conseguir que el conductor y el coche sean uno. Para ello, las reacciones del MX-30 deben ser instantáneas, fieles y confiadas, sin que surjan discrepancias entre las órdenes del humano y la respuesta de la máquina. La búsqueda de esta relación perfecta ha derivado en el desarrollo de innumerables tecnologías, centradas en captar las reacciones humanas y trasladarlas de manera natural. Habían conseguido su objetivo en modelos de combustión así que surgió otro reto más actual: trasladarlo a su primer modelo 100 % eléctrico y responsable con el medio ambiente.

Mazda no es, ni mucho menos, la primera en presentar un SUV compacto eléctrico. Para los japoneses la primicia no es lo más importante, sino la calidad. Más concretamente la calidad de conducción. El Mazda MX-30 monta un propulsor eléctrico denominado e-Skyactiv, con una potencia máxima de 107 kW/145 CV, una entrega de par de 270,9 Nm y la tracción delantera. Desde su centro de desarrollo han trabajado para adaptar sistemas como el G-vectoring, el pedal único o las levas del volante, a una conducción cero emisiones. El modelo final debía ser confortable, ágil y fácil de conducir, tal como manda la experiencia de conducción Jinba Ittai. Para conseguirlo, no solo se necesitan de innovaciones mecánicas, también de un habitáculo armonioso, digital y tecnológico.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es