Mazda hizo historia en las 24 Horas de Le Mans y Spa

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José Manuel González Torres

En este espacio os hemos contado infinidad de veces lo importante que es la competición para el desarrollo de los vehículos que luego circularán por nuestras carreteras. Mazda era consciente de ello desde sus primeros días como fabricante de automóviles, tras dejar atrás su faceta de productor de corcho en Hiroshima. La innovación forma parte de los pilares que han convertido a Mazda en una firma con reconocimiento mundial. Eso y los atrevimientos que ha realizado a lo largo de su historia. El motor rotativo es lo que más les ha caracterizado y su fe ciega en ese bloque les llevó a ganar las 24 Horas de Le Mans en 1991. Pero los récords no surgen de la nada, se tienen que trabajar. La firma nipona sabe mejor que nadie lo que significa el esfuerzo y el coraje. Una valentía y perseverancia que ellos llaman espíritu Mukainada y que acuñaron tras superar la reconstrucción de su ciudad, víctima de la bomba atómica en 1945.

Esa fijación por el trabajo y la constancia se implantó en el ADN de los trabajadores de Mazda, que no conciben otro modo de hacer las cosas que siendo ellos mismos. Por ese motivo han sometido cada una de sus innovaciones a las duras exigencias de la competición, ya fuera en el mundial de rallies como en la mítica carrera de resistencia francesa. De este modo, Mazda conseguía hacerse un nombre en el imaginario del cliente europeo y americano introduciendo su tecnología en las carreras más retransmitidas y seguidas del mundo. Esa fijación se inició en el mundo de las motocicletas, cuando Toyo Kogyo -Mazda en los años 30- participó en el campeonato de motocicletas japonés con una moto producida íntegramente en el país asiático. Sin embargo, el presidente de la empresa descartó seguir por esa vía y se centró en el desarrollo del Mazda Go, el primer vehículo que presentaría Matsuda al mundo de la automoción.

Pasaron los años y la espina de la competición seguía clavada en los planes del fabricante. Con elMazda Cosmo Sport llegó el momento de volver a las carreras. Para la marca era la mejor de las acciones publicitarias así que se lanzaron al reto más complicado: la resistencia. Lo hicieron participando en el Marathon de la Route, una prueba de 84 horas que se disputó en el circuito de Nürburgring en 1968. Ese fue el inicio de la historia de Mazda y la competición, repleta de éxitos e hitos memorables.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es