Marcelo Soler: un explorador sin límites – Espectáculos

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“Mamá fue la que me preguntó si quería dejar el colegio”, recordó entre muchas risas Marcelo Soler, quien no obtuvo una libreta con buenas calificaciones en octavo grado, a sus trece años de edad. Stella Cheblis, su madre, fue a recoger el boletín y se encontró con esas notas. “Me hice el dormido cuando llegó, me retó mucho. Pero al día siguiente me preguntó: ¿Querés hacer esto profesionalmente?”, dijo sobre la música.

En esa ocasión Marcelo ya había sido invitado a formar parte de la banda Ese Ka’a. “Yo era un pibe, tenía re miedo, incluso les había dicho que no, pero después de que mi mamá me haya hablado sabía que tenía que hacer algo. Llamé a los chicos de la banda y les dije que sí, que ya podía”, contó. El resto del camino, hasta hoy, es sabido. Actualmente integra Kita Pena pero su mundo no se acaba en la batería. Sin parar se pasa produciendo para varios artistas y componiendo con ellos.

Pero “Para Stella” empezó a nacer poco tiempo después de haber lanzado el primer álbum solista en honor a su fallecido padre, el reconocido baterista y percusionista Ernesto Soler. “Unos meses después ya estaba inquieto, como siempre, y con Miguel (Narváez) hicimos la canción homónima del disco ya a fines de 2018”, señaló.

Pero entre el año pasado y este sucedieron cosas como la pérdida de alguien muy cercana a él, Sofi, quien lo ayudaba mucho con todo lo que hacía; también tenía trabajo con Kita Pena, y luego vino la pandemia. “Dije: me voy a dar mi tiempo. Y entre recolectar cosas, ordenar y terminar, el disco estuvo listo en dos semanas muy intensas y hermosas”, indicó. Así tuvo como resultado un trabajo que navega entre sonidos espaciales empapados de funk, hip hop, groove, soul y R&B.

Marcelo destacó que, además de Miguel, en este álbum participan cantantes y creadoras como Ally, Missmaella y Tam Bakaleiko. “Son personas con las que estoy conectando mi arte más allá de pensar en solamente contratar a alguien para una colaboración. Con ellas la onda es simplemente “vení a casa, vamos a buscarnos”, explicó.

Stella y Ernesto: el impulso

“Ella ya sabía todo. Desde que terminamos el máster ya le mostré, incluso curó el arte, mandó las fotos que quería, estaba recontra informada. Me gustó hacerle parte antes que sea un factor sorpresa”, aseguró Marcelo sobre su madre, quien fue parte de todo el proceso.

Así como ella fue parte de este proceso, lo fue también junto con Ernesto pero de todo el camino recorrido de Marcelo con la música. “Lo libre que soy fue porque mamá y papá me dejaron formar mi camino. Me vieron tropezando, levantándome y tropezando, pero siempre estuvieron ahí. Y creo que es la clave de la felicidad eso, poder hacer lo que uno ama sin esperar nada, simplemente estando ahí”, reflexionó.

En medio de ese pensamiento, Marcelo también observó que conoce a personas cuyos padres no les dan el apoyo necesario. “A veces pienso ‘si esta persona hubiera tenido la suerte que tuve yo, con mis padres… si dejaran a muchos de esos pájaros volar hoy el país estaría inundado de una cantidad de artistas”, manifestó.

“Por eso, por ejemplo, estoy ayudando a Missmaella, Ally o Tami. Ella es como mi Bjork, con ella no hay reglas, mientras más deforme mejor, y eso me alimenta a no seguir haciendo siempre lo mismo”. Acerca de esa filosofía Marcelo aseguró que es consciente de la libertad que tiene también a la hora de poder hacer su música como quiere. “Siempre toqué en bandas donde, queramos o no, hay estructuras que cumplir, y está recontra bueno también eso, pero lo que exploro por ejemplo con Tami, Missmaella o Ally es como el recreo más hermoso que tengo, y me sirve para juntar inspiración y fuerzas para poder hacer lo demás. Pero siempre me gusta explorar, saber que más hay, qué lo que hay más allá”, sentenció entre risas.

Para Marcelo no hay otra clave más que “hacer, hacer y hacer”. “Capaz algún tema re pega, otro no, pero tiene que ser algo sincero”, argumentó. En esa línea puso como ejemplo “Raíces profundas”, tema con el que trabajó junto al dúo Kuña Street. “Nos reunimos con ellas y fue intensa la conexión, y eso tiene que ser así o si no no pega. Eso me hace acordar mucho a mi viejo que me decía: ‘Marce, tenés que agarrarle a esta persona y grabarle’. Como lo que pasó con Giovanni (Bossa Mba’e), con quien grabamos cuando recién armamos el estudio en casa, en 2014, pero mi viejo vio en él esto que tiene Giovanni de que toca la guitarra, abre la boca y es ¡guau! Y cuando me contó que salía el disco, hace poco, no pude creer. Y viene del amor esa misión que me dejó y me inculcó mi viejo, eso de tratar de explotar todas las cosas hermosas que hay acá, porque tenemos demasiado”, reconoció.

En ese camino del amor no dejó de recordar a sus hermanos: Ariel, el mayor, reconocido DJ y productor, y a Izela, artista de la gastronomía. “Ella está brillando y súper feliz con todo lo que está haciendo. Y mi hermano es una persona súper importante porque siempre me hinchó para que haga mi música. Cuando lancé ‘Para Ernesto’ en concierto vino llorando a decirme que parecía que no estaba en este país”, señaló. Pero ese pensamiento también impulsó a Marcelo en la idea de producir a gente de aquí. “Aquí todo se está dando, y está bueno quedarse acá y mostrar lo que hay”, subrayó.

Para él, tampoco existen fórmulas en cuanto a pensar ni planear, porque la música simplemente sale cuando debe salir. “Capaz ni lo hago para ganar reproducciones, simplemente hago para que sea lo que tenga que ser. Por eso saqué mi disco sin avisar nada,  solo iba subiendo fotos, así como hice con ‘Para Ernesto’ y el que escucha, escucha. Y sin pautar ni nada ya van más de 2.000 reproducciones en pocos días. Eso es lo más lindo de la música, es demasiado fuerte, jamás nos va a dejar ‘en bola’. Al final del día abrís tu Spotify, o ponés, un disco o ‘whatever’ y escuchas música y ya está”.

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Fuente -> http://www.abc.com.py