Maneras en que la tecnología podría salvar especies en peligro

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Iniciativas

SMART (Spatial Monitoring and Reporting Tool) es un software, creado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre y los zoológicos de Londres y Frankfurt. Esta herramienta fue creada específicamente para proteger animales como elefantes, rinocerontes, leopardos de las nieves y delfines. Actualmente se está utilizando en más de 2.000 ubicaciones en todo el mundo para monitorear las poblaciones de animales. Gracias a SMART, es posible recopilar, analizar y enviar datos sobre animales, actividades prohibidas y grupos de protección, permitiendo a los guardabosques responder de manera más eficiente a los animales en situación de peligro y proteger la vida silvestre que vive en vastas áreas de tierra.

El rastreo por GPS fue una de las primeras tecnologías para ayudar a los investigadores a monitorear y estudiar especies en peligro de extinción. Y lo sigue siendo. Con un rastreador GPS, los científicos pueden ver los datos de ubicación en tiempo real, recuperar el rastreador y descargar los datos. Por ejemplo, la organización Canadian Wildlife Federation usó tecnología GPS para rastrear tortugas laúd o telemetría de radio para rastrear murciélagos.

El Internet de las Cosas también es una herramienta importante de cara a salvar especies en peligro. Sin ir más lejos, no podemos olvidar que dos tercios de los rinocerontes están en riesgo de extinción debido a los cazadores furtivos que los matan y cosechan sus cuernos por sus supuestas propiedades medicinales. IoT está ayudando a los conservacionistas a proteger a estos animales, pero de una forma muy creativa. En vez de prestar atención a los propios rinocerontes individualmente se monitorean animales de manada como cebras e impalas. Hay muchos en la reserva y los cazadores furtivos no suelen hacerles nada. Estudiando el movimiento de estos animales, los equipos de conservación pueden determinar si hay una amenaza humana presente en la reserva. Y es que los animales de la manada tienden a agruparse cuando se enfrentan a un león u otro depredador grande pero, cuando se enfrentan a un humano, no se juntan, se dispersan. Este comportamiento atípico alerta a los guardabosques de que hay alguien en la reserva que no debería estar allí, y pueden enviar rápidamente equipos contra la caza furtiva para evitar que los invasores alcancen su objetivo.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es