los primeros pasos en la búsqueda de vida en Marte

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Enviar una sonda a otro cuerpo celeste es un odisea, no lo olvidemos. Que además consiga aterrizar y funcionar adecuadamente es casi un milagro tecnológico que involucra a numerosos investigadores, una estructura administrativa eficaz y unos recursos económicos significativos. No es solo un escaparate del potencial científico: también lo es de su capacidad industrial.

¿Por qué Marte, por qué ahora?

Marte se puede considerar como un gemelo poco afortunado de la Tierra: reducido tamaño y masa, tenue atmósfera, escasa insolación, minúsculos satélites, ausencia de campo magnético global. Sin embargo, su interés geológico y astrobiológico es enorme.

El acceso in situ a su superficie y la posibilidad de estudio de su clima desde su órbita son esenciales para entender su proceso de formación y evolución, así como las condiciones que permiten (o permitieron) la aparición de actividad biológica, si es que llegó a ocurrir en algún momento de sus 4 500 millones de años.

Varias naves están llegando a Marte en febrero de 2021, en un proceso que no es casual. Por una parte, con objeto de optimizar la carga útil que cada misión lleva a un planeta, los lanzamientos se producen en determinados momentos. En el caso del planeta rojo, la ventana idónea ocurre cada dos años y correspondió al verano pasado.

Tras meses de travesía interplanetaria, las sondas Hope, Tianwen-1 y Perseverance alcanzan ahora su objetivo. Por su complejidad y por la experiencia de los diferentes países involucrados, esta última es la que posiblemente producirá los resultados más espectaculares.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es