Los hogares del futuro podrían estar hechos de hongos vivos

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El proyecto FUNGAR comenzó a fines de 2019 y hasta ahora el profesor Wosten ha estado experimentando cómo hacer materiales de construcción. En el laboratorio del Prof. Wosten en Utrecht, el equipo ha estado combinando micelio, las “raíces” de los hongos, con desechos agrícolas como la paja. Luego permiten que los hongos crezcan durante aproximadamente dos semanas, hasta que el hongo haya colonizado la paja. Esto une la pajita, produciendo un material similar a una espuma blanquecina. Luego lo tratan con calor para matar el organismo. También pueden procesarlo, por ejemplo, aplicándole recubrimientos o aplastándolo. “Si lo presionamos, podemos obtener un material como madera prensada”, comenta el profesor Wosten. Al variar el tipo de hongos y desechos agrícolas, las condiciones de crecimiento y el posprocesamiento, el profesor Wosten dice que están obteniendo todo tipo de materiales de construcción candidatos con diferentes propiedades mecánicas.

“Es muy temprano para empezar a decir que su casa estará hecha completamente de hongos”, dijo Ayres. Pero algunas partes ya pueden serlo. Mogu, una empresa con sede cerca de Milán en Italia, ya produce y vende baldosas y baldosas para paredes y suelos con textura de terciopelo amortiguadores de sonido a base de espuma de micelio. El director de tecnología de la empresa, Antoni Gandia, es otro socio del proyecto FUNGAR. Dijo que Mogu también está desarrollando material aislante a base de micelio para edificios. Ayres espera que el proyecto FUNGAR vaya más allá del uso de productos basados ​​en hongos como componentes en los diseños de edificios existentes. Quiere pensar en qué tipos de edificios completamente nuevos se podrían hacer a partir de hongos. Lo más importante en su mente es construir con hongos vivos.

 

Hongo vivo

 

Esto tiene dos ventajas principales. Primero, los hongos vivos pueden comportarse como un material autocurativo, simplemente volviendo a crecer si se dañan. En segundo lugar, las redes de micelio son capaces de procesar información. Las señales eléctricas los atraviesan y cambian con el tiempo de una manera casi similar a la de un cerebro. “Hemos descubierto que los materiales fúngicos responden a la estimulación táctil y la iluminación cambiando sus patrones de actividad eléctrica”, dijo el profesor Andrew Adamatzky de la Universidad del Oeste de Inglaterra en Bristol, Reino Unido, que coordina el proyecto con Ayres.

La idea es que quizás la estructura misma de un edificio en forma de hongo pueda sentir y responder a su entorno de forma independiente. Por ejemplo, podría detectar cuándo se están acumulando los niveles de CO2 del micelio y abrir las ventanas para liberar el gas, según Gandia. Construir con micelio vivo será un gran desafío. Esto se debe a que cuanto más crece, más material del sustrato, la paja o cualquier residuo, se descompone. Dado que la paja da a los materiales su integridad estructural, no es deseable permitir que los hongos crezcan durante demasiado tiempo. Sin embargo, puede haber formas de evitar esto. Privar a los hongos del agua los pone en un estado latente: vivo pero no creciendo. Entonces, una de las ideas de Ayres es construir muros con dos capas de hongos muertos que encierran una capa de hongos vivos en su interior. Esta configuración excluiría el agua de la capa interna, manteniendo el hongo latente.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es