Los beneficios del oro, el incienso y la mirra, tan populares en Navidad

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Incienso

El incienso se produce a partir de la resina seca de árboles del género Boswellia. Tiene un pedigrí impresionante y se ha comercializado en la Península Arábiga durante unos 6.000 años. La resina aromática se usa en incienso y perfumes; produce un aroma dulce, terroso y amaderado.

En los últimos tiempos, con un enfoque popular en el bienestar y las terapias alternativas, los aceites esenciales y la aromaterapia han obtenido un nuevo renacimiento gracias al incienso en Occidente. Los vendedores ambulantes modernos le asignan unas pocas propiedades saludables, incluida la reducción del acné, la ansiedad, los resfriados, las úlceras, la tos e incluso la indigestión. Aunque estas afirmaciones carecen de evidencia científica, no todos los beneficios para la salud del incienso deben ser descartados.

 

En 2008, la revista BMJ publicó una revisión de siete ensayos clínicos aleatorios acerca de los beneficios de ingerir incienso. El autor señala que “todos los ensayos incluidos tenían defectos: las limitaciones más comunes fueron el pequeño tamaño de la muestra y el informe incompleto de los datos”. Sin embargo, se observaron algunos beneficios potenciales en el asma, la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn, la osteoartritis de rodilla y la colitis colágena, que es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal. Desafortunadamente, debido a que había tan pocos estudios para evaluar, hubo poca replicación: casi todos observaban diferentes condiciones. La única excepción fue la osteoartritis.

Como elemento más positivo, los efectos adversos del incienso parecen ser menores o inexistentes. Históricamente, el incienso se ha utilizado como un antiinflamatorio, siendo los principales ingredientes activos del incienso el ácido alfa y beta boswellico y algunos otros ácidos triterpénicos pentacíclicos. Los estudios han demostrado que estos compuestos reducen la inflamación, por lo que puede haber algunos beneficios para ciertas personas con afecciones inflamatorias

Aún así, como escribe el autor de la revisión, “La evidencia evaluada aquí puede ser alentadora, pero no es convincente”.

 

Fuente -> https://www.muyinteresante.es