Lecciones y conclusiones, a dos años de la destitución de Sandra

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El domingo último se recordaba el segundo aniversario de un día histórico para la capital departamental, pues en una extensa sesión extraordinaria, los diputados habían aprobado la destitución de Sandra McLeod como intendente de la Municipalidad de Ciudad del Este. Tras una larga lucha, finalmente la ciudadanía se liberó del clan ZI, que estuvo al frente de la institución municipal por casi 20 años, un régimen nefasto y altamente contraproducente para nuestra ciudad.

Recordemos que el 27 de noviembre de ese mismo año, la Cámara Baja había aprobado el pedido de intervención a la administración de McLeod. Posteriormente fue designada Carolinas Llanes como interventora. La misma presentó un informe al Ministerio del Interior el 2 de febrero del año 2019, en el cual informó que encontró casi el doble de las irregularidades ya denunciadas por los concejales de la Junta Municipal. Estos documentos fueron remitidos días después a la Fiscalía. Igualmente, la Contraloría General de la República (CGR) presentó un informe correspondiente al año 2018, en cuyas investigaciones encontraron 90 irregularidades.

Cabe remarcar que, indudablemente, el pueblo esteño ha aprendido una valiosa lección en éstos años de intensa lucha contra el nefasto clan Zacarías; dejó también una lección para los ciudadanos de todo el país; para que los intendentes no defrauden a sus comunidades, es necesario que los ciudadanos se organicen para fiscalizar la gestión de sus autoridades.

Gracias a la experiencia propia y de muchos otros municipios, vemos que son muchos los intendentes y concejales que llegaron al gobierno de su municipio mediante la promesa de trabajar para que todos vivan mejor. Una vez votados por la mayoría y ya administrando los recursos de la Comuna, se olvidan de sus palabras y gobiernan de acuerdo a sus intereses, no a los de las comunidades que los eligieron.

Para que en CDE esta lamentable historia no se repita una vez más, es necesario que los electores no crean que su tarea terminó con la destitución de Sandra McLeod o que ahora crean que la ciudad nunca más pasará situaciones similares, porque el intendente actual “sea un impoluto”. Queda claro que no se puede bajar la guardia nunca. En noviembre, nuevamente habrá elecciones y ésta vez, habrá oportunidad de renovar también la Junta Municipal, algo muy necesario, atendiendo las actitudes mezquinas y egoístas de muchos concejales.

Vemos también que hoy toda clase de personas pretenden lanzarse en pos de dichos anhelados cargos, por lo que la ciudadanía deberá estudiar muy bien el perfil de cada candidato y no dejar engañarse por alguien que después defraudará a los que confiaron en él. Tenemos el ejemplo vivo del concejal Celso “Kelembu” Miranda, quien fue electo en 2015 con gran respaldo popular, que luego volvió a tenerlo en las elecciones para gobernador, sin embargo, ha resultado ser la decepción más grande para la ciudadanía, debido a sus ansias desmedidas por dinero y poder. Ojalá la gente esta vez no deje engañarse por pescadores de río revuelto, payasos oportunistas que manejan las redes sociales y que conocen el “discurso que la gente desea oír” a la perfección. Pero una vez en el cargo, incurren en los mismos errores y esquemas corruptos de los que juraron combatir. A esos, nunca más un voto de confianza.

Fuente -> http://www.laclave.com.py