Lavate las manos, pero sin agua – Opinión

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Pandemia, cuarentena, bajante del río, sequía, dengue, incendios, calor de 42 grados con sensación térmica de 50, tareas online, despidos, suspensiones, imputaciones “según la cara del cliente”, ventas bajas, cortes de energía eléctrica repentinos, sin agua potable, sin lluvia… este 2020 sí que será un año inolvidable.

Inolvidable sobre todo para aquellas familias que deben sobrellevar la falta de agua en una época donde la emergencia sanitaria pide reforzar la higiene, partiendo del lavado frecuente de manos. Es increíble que teniendo agua dulce y varios cauces hídricos, todavía la provisión sea lamentable.

Días atrás, el titular de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), Natalicio Chase, sostuvo que los trabajos que se realizan en la planta de tratamiento en Viñas Cue –debido a la bajante del río Paraguay– servirán solo para garantizar la provisión del vital líquido para Asunción y el departamento Central. Entonces, ¿qué pasa con el resto del país?

Y ni hablar del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Erssan), que recibe desde hace años numerosas denuncias y reclamos de diferentes distritos, pero aun así nada hace para frenar con los abusos de las aguateras privadas y juntas de saneamiento que dejan por días y hasta semanas sin agua a sus usuarios.

Esta pandemia desnudó diferentes problemáticas sociales, entre ellas, la mala gestión de las firmas encargadas de explotar el suministro de agua. El suplicio al que someten a los usuarios no es solo de ahora, sino que data de hace años. De la sequía se viene hablando desde el año pasado, y ni aún así las entidades “competentes” en el tema no se pusieron las pilas para asegurar la provisión de agua.

Los barrios del departamento Central y de varios puntos del país viven hoy –en su mayoría– de los tanques provisorios donados por algunas instituciones o empresas privadas, y mientras, las firmas prestadoras y responsables de garantizar la provisión obligan a pagar a fin de mes por un servicio ausente. Estas prestadoras en vez de buscar soluciones solo apagan el teléfono o bien, se llenan de excusas para justificar su desidia u omisión.

Todo esto pasa en las narices de las Municipalidades, Gobernaciones y de Erssan. No se controla, ni inspecciona, o si se hace es a medias. ¡Cuánta inoperancia! La sequía todavía no mostró todo su rostro. Estamos en primavera, con cortes prologandos de agua y cuando llegue el verano esto empeorará. Los servicios sanitarios deberían garantizarse a toda la población. ¿De qué servirá levantar la cuarentena, pedir que nos cuidemos cuando ni siquiera hay agua –suficiente– para lavarse las manos? Ojalá resuelvan o por lo menos lo intenten.

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Fuente -> http://www.abc.com.py