Las pruebas atómicas de la Guerra Fría revelan la edad del pez más grande del mundo

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La huella de carbono-14

Tras la Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias del mundo realizaron diversas pruebas nucleares, y uno de los efectos fue que, de forma temporal, en la atmósfera se duplicaron las concentraciones del isótopo carbono 14, un elemento radiactivo natural que arqueólogos e historiadores usan de forma habitual para realizar dataciones. La ventaja del carbono-14 es que se descompone a velocidad constante y además es fácil de medir, por lo que es perfecto para hacer estimaciones de edad.

Esta huella formada tras las explosiones nucleares de la Guerra Fría creó una especie de etiqueta en los organismos vivos, pues el isótopo se fue moviendo a través de las redes tróficas y su firma aún persiste. Como ya hemos comentado, el carbono-14 se desintegra a velocidad constante, lo que significa que la cantidad contenida en un hueso formado en un punto en el tiempo será ligeramente mayor que la contenida en el hueso idéntico formado posteriormente.

Usando esta técnica, el equipo de investigadores midió los niveles del isótopo en los anillos de crecimiento de dos ejemplares de tiburón ballena fallecidos hace tiempo y que se conservaban en Pakistán y Taiwán, y de esta forma pudo determinar con más exactitud la frecuencia de creación de los mismos y, por tanto, la edad del animal analizado.

“Descubrimos que, efectivamente, cada año se deposita un nuevo anillo de crecimiento”, explica uno de los investigadores participantes en el estudio. “Esto es muy importante, porque si sobreestimas o subestimas las tasas de crecimiento, desarrollarás una estrategia de conservación que seguramente no funcione”.

En uno de los individuos analizados, los científicos pudieron determinar con exactitud que había fallecido a los 50 años de edad.  En estudios de modelado anteriores se había sugerido que los tiburones ballena pueden vivir incluso cien años, y gracias a esta nueva técnica será posible datar con más exactitud la edad de otros ejemplares para estimar la longevidad media de la especie. “Nuestro estudio muestra que los tiburones adultos pueden alcanzar una gran edad y que la larga vida útil probablemente sea una característica de la especie. Ahora tenemos otra pieza del rompecabezas”, concluye el experto.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es