La vida secreta de la nieve

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En esencia, la formación de un tipo de copo de nieve u otro dependerá de cómo se combine ese par de variables, tal como dedujo en los años 30 el profesor Ukichiro Nakaya (1900-1962), de la Universidad de Hokkaido, en Japón. Para entender su trabajo, primero debemos tener en cuenta que los cristales de nieve, aunque suelen identificarse habitualmente con estrellitas, pueden adoptar multitud de formas, como columnas, agujas y placas. Eso sí, todas ellas comparten una estructura básica hexagonal. Esa es su principal seña de identidad. Un crecimiento lento da lugar a formas más simples. Por el contrario, si es rápido, aumenta la complejidad de los cristales de nieve, pues se produce en ellos un mayor número de ramificaciones. Nakaya fue el primero que los cultivó, bajo condiciones controladas.

Los principales resultados de sus investigaciones se resumen en su famoso diagrama morfológico de la nieve, que hemos reproducido en la página siguiente. En dicha figura aparecen los distintos tipos de cristales de nieve que pueden formarse en función de la humedad y del rango de temperaturas en que tiene lugar el proceso de crecimiento. Si nos fijamos en el diagrama, lo primero que salta a la vista es que si el ambiente no es muy húmedo –algo que viene representado en la parte inferior del mismo–, los cristales de nieve resultantes no son excesivamente complejos, con independencia de que el entorno no se encuentre a más o menos grados bajo cero. De este modo, se formarán prismas y placas hexagonales bastante elementales. Por el contrario, en un ambiente más rico en vapor de agua, los cristales se vuelven bastante más sofisticados y dan lugar a las espectaculares formas dendríticas, esto es, ramificadas, que tanto nos maravillan cuando los científicos y los aficionados nos las muestran bajo la luz del microscopio. 

El diagrama de Nakaya también permite comprobar cómo las estrellitas de nieve pueden formarse tanto a temperaturas de entre 0 ºC y -3 ºC como en ambientes mucho más fríos, de -10 ºC a -22 ºC. Una vez más, cuanto más vapor de agua haya disponible –esto es, mayor saturación–, más grandes y complejas serán. Todas estas formas estrelladas tienen seis puntas, una consecuencia de la simetría hexagonal del hielo. Aunque a veces se representan con ocho, lo cierto es que no es posible encontrar un cristal de tal tipo en la naturaleza. A veces, sin embargo, se solapan dos de seis y dan lugar a una estructura dodecagonal.

Como hemos visto, los cristales de hielo parten siempre de una forma hexagonal básica de tamaño microscópico, pero crecen de manera diferente en función de las condiciones ambientales. Este hallazgo constituye, posiblemente, la principal contribución de Nakaya al conocimiento del microcosmos de la nieve. Tras fotografiar concienzudamente una enorme cantidad de copos, que había obtenido en su laboratorio, estableció una clasificación que consideraba nada menos que 41 tipos de cristales de nieve diferentes. 

Fuente -> https://www.muyinteresante.es