La primera pero no la última – Opinión

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“Es la primera pero no será la última”, publicaba en su cuenta de Tweeter Emily’s List, la organización norteamericana dedicada a apoyar candidaturas políticas de mujeres demócratas. El trino se refería nada más y nada menos que a Kamala Harris, quien ya escribió su nombre en la historia de la política mundial al ser la primera mujer en llegar a la vicepresidencia de los EE.UU.

08 de noviembre de 2020 – 01:00

El reñido conteo la había puesto en segundo plano en toda la semana hasta que ayer se pudieron contar 290 votos electorales a favor de la fórmula que ella compartió con Joe Biden frente al republicano Donald Trump, quien se quedó con 214 y en poco más tendrá que abandonar la Casa Blanca para dar lugar a la dupla. Harris es además la primera mujer afrodescendiente en llegar al puesto más importante al que jamás haya llegado una mujer.

Fuerte y decidida, Harris (hija de padre jamaiquino y madre india) había desafiado todas las barreras políticas. Romper barreras implica una gran fortaleza que las mujeres requieren para seguir el camino hacia los objetivos propuestos. No es que los obstáculos no importen. Sí, y mucho; sin embargo, se los enfrentan pagando el alto precio que a veces ello implique sin la garantía de que vayas a lograrlo en el primer intento.

Harris misma hacía referencia a ello en una entrevista a la agencia española EFE hace unas semanas; lo rescato en la siguiente cita: “Romper barreras implica romper cosas. Y cuando rompes cosas, es posible que te cortes. Podrías sangrar. Puede que sea doloroso. Y valdrá la pena, todas y cada una de las veces”.

En la política o en cualquier cosa que se emprenda, si ese algo se desea con todo el corazón, hay que tener el coraje de enfrentar el precio que ello implica. A las mujeres no debería costarnos el doble de lo que les cuesta a los hombres “demostrar” capacidad de hacer algo. ¿A qué mujer no le ha pasado que por su condición no le han levantado una ceja para ver si tiene la capacidad, la inteligencia o la resistencia suficiente para llevar adelante un desafío “tradicionalmente” masculino? Aquí no se trata de que nos regalen algo porque somos mujeres. Se trata de tener la posibilidad de competir en igualdad de condiciones para enfrentar lo que sea, implique los desangramientos y las heridas que tengan que implicar para llegar a eso.

Ojalá pronto tengamos una Harris paraguaya que se anime a llegar al sillón de los López.

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Fuente -> http://www.abc.com.py