La hipótesis maldita

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Recordemos primero que este culebrón arranca con la denuncia de Camilo Soares, fundador del PMAS, ministro bajo el gobierno de Lugo, mentor de las candidaturas de Ferreiro a la presidencia en 2013 y a la intendencia en 2015, y hoy comentarista político en los medios de Cartes.Aparentemente, Camilo venía reclamando a Ferreiro y a su equipo el dinero que aportó a la campaña. Como no se lo devolvían, denunció que la ex diputada del PMAS Rocío Casco –aliada de Ferreiro– presionó a un ex integrante de su partido para obtener información en contra de Soares. Su objetivo –asegura Camilo– era tenerlo bajo control porque sabían que él estaba en conocimiento de un esquema de recaudación paralela montado en la Municipalidad. Un funcionario despedido de la Comuna ratificó la versión de Camilo y presentó copias de pantalla de un chat donde supuestamente se orquestaba el cobro de coimas y sobrefacturaciones, en el marco de esa recaudación paralela. La Fiscalía allanó la Municipalidad e incautó documentos y teléfonos, y ante la inminencia de una intervención, el intendente Ferreiro renunció a su cargo.Tras el descalabro, llegó la respuesta. La ex diputada Casco denunció en Radio Monumental que Camilo los estafó. Según sus palabras, Soares les hizo firmar pagarés al portador por más de dos mil millones de guaraníes, títulos que supuestamente entregó a los prestamistas que aceptaron financiar sus campañas de 2013 y 2015. El propio Camilo, sin embargo, empleó a un cobrador para efectivizar esos documentos, dejando constancia en el contrato que el único beneficiario de estos era él mismo. ¿De dónde sacó entonces la plata?Casco presentó grabaciones donde se escucha a Camilo decir, entre otras cosas, que el dinero lo retiraba en bolsas de “La Casa del Habano”, que uno de los pagarés lo tenía (un tal) López Moreira (no dice el nombre); y que López Moreira administraba el dinero de los “cigarrilleros”. Resulta que Cartes tiene una tienda con ese nombre, y quien fuera su jefe de Gabinete y sigue siendo su mano derecha en los negocios tabacaleros se llama Juan Carlos López Moreira. La ex diputada dice estar convencida de que quien aportó el dinero fue Horacio Cartes, y no solo por las grabaciones. Cuenta que, en 2017, cuando se intentó habilitar a Cartes para un segundo mandato mediante una forzada enmienda constitucional, Camilo le exigió que votara a favor, amenazándola –si no lo hacía– con decir públicamente que quien financió su campaña fue el entonces presidente.Camilo niega todo. Asegura que las grabaciones están editadas y que él aparece como beneficiario de los pagarés porque suscribió contratos con los tenedores originales para gestionarles el cobro. Inexplicablemente, sin embargo, Soares se niega a mostrar esos contratos donde deben figurar los verdaderos financistas. Pretexta que puede haber cláusulas de confidencialidad, un absurdo ya que se trata de financiamiento político. Por el contrario, la información debe necesariamente ser pública. Si las denuncias de unos y otros son ciertas, estamos ante un ejemplo pedagógico de cómo funciona nuestro modelo político. Para llegar al poder, los candidatos necesitan grandes cantidades de dinero. Y en todos los sectores de poder real, lícitos e ilícitos, hay gente dispuesta a aportar para luego ejercer control sobre los elegidos. El funcionario electo solo puede devolver el dinero robando o tomando decisiones según el interés del financista. Son pocos los que pueden escapar de este esquema.En este caso la hipótesis es obvia: Cartes financió a la izquierda su elección de parlamentarios e intendente, y luego los presionó para que votaran según sus intereses (la enmienda). Ferreiro y su equipo aceptaron el dinero, y ya en el poder crearon un esquema de recaudación clandestina para saldar las deudas… y forrarse en el proceso.Pero, por supuesto, no son más que simples conjeturas… apenas una hipótesis maldita.

Fuente -> http://www.ultimahora.com