La celebración de una vida musical – Espectáculos

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“¿Por qué no traés tu violín?”. Con esa pregunta se dirigió Remberto Giménez, primer director de la OSCA, a un joven Miguel Ángel Echeverría. Esa pregunta le abrió un camino que hasta ahora abraza: el camino de músico profesional.

Pero desde antes la música ya era parte de la vida de Miguel Ángel, pues en su casa veía los ensayos de la orquesta típica de su padre, el bandoneonista José Ángel Echeverría. “Cuando eso las únicas orquestas eran las típicas, como la de Orrego o de los Hermanos Vázquez, porque la música clásica era todavía muy poco conocida y difundida. Hasta que llegaron algunos extranjeros como Nicolino Pellegrini, Salvador Dentice, Erik Piezunka, que sembraron semillas acá enseñando música”, afirmó el artista.

“El profesor Vera Ibarrola me llevaba a los ensayos a que yo escuchara”, rememoró Echeverría sobre los tiempos en que fue incursionando en la OSCA, que “cuando eso ensayaba en la casa del maestro Remberto”, indicó. Cuando Giménez le invitó a formar parte, fue como “el regalo más hermoso” que pudo haber recibido, confirmó.

“La verdad es que estoy hace más de 50 años, porque yo era de esos chicos que iba a mirar lo que hacía la orquesta. Pero empiezo a contar desde que salió mi nombramiento como en enero de 1971. Desde allí percibí un salario”, reconoció.

Gala de música paraguaya

Sobre el repertorio que se abordará esta noche, Echeverría destacó el “Capricho Paraguayo”, compuesto por Pellegrini para banda sinfónica, pero en esta ocasión interpretarán una adaptación para orquesta. “Es una obra muy interesante, porque el capricho es una forma musical donde el compositor se inspira en aires nacionales y hace un popurrí. Me da una gran alegría el poder interpretar esta obra para orquesta sinfónica por primera vez”, reconoció.

Pero otro motivo que hace más especial su festejo, expresó el director, es que su hijo José Miguel, también violinista e integrante de la OSCA hace ya varios años, tendrá hoy a su cargo la interpretación de dos obras compuestas por su padre: “Divertimento para violín y orquesta” y “Bagatela”. “Mi hijo, que sigue mis mismos pasos, va a tocar dos obras mías bajo mi dirección, motivo que me pone más que feliz”, subrayó.

El repertorio se completa con “Kaaguype” (poema sinfónico) de Florentín Giménez ; “Mi guitarra y mi voz” y “Voy gritando”, de Luis Alberto del Paraná; “Añoro mi pueblo”, de Herminio Giménez, y “Gallito cantor”, de José Asunción Flores. Además, participará como invitado especial el cantante Yoryi Torales.

El crecimiento musical

Echeverría hizo un recorrido por el paso del tiempo y puso así observar algo que celebra: que “hoy en día hay muy buenos músicos” y que, además, se puede elegir entre varias orquestas sinfónicas, como la Sinfónica Nacional, la de la Universidad del Norte, la del Congreso Nacional y la de la Policía Nacional. “De hecho que antes no había muchas escuelas de formación, cada uno se ingeniaba para estudiar con estos italianos que vinieron o con Remberto cuando volvió de Alemania”, recordó.

Asimismo, el músico y director resaltó la labor de las orquestas, sobre todo las municipales, de abrir el panorama de la música clásica para que llegue a todos los públicos. “Con la Orquesta de Cámara Municipal teníamos el programa ‘Asaje Rire’ que paramos por la pandemia, pero con el que veníamos enseñando. Invitábamos a los jóvenes  a que estudiaran algún instrumento, que conocieran las obras. Así fuimos creando público que hoy en día nos sigue”, señaló. Antes, -agregó Echeverría-, “no había universidades, y hoy tenemos la Licenciatura en Música, de la FADA (Universidad Nacional de Asunción) y de la Universidad Evangélica del Paraguay. “Cuando yo ingresé a la OSCA era el más jovencito, ahora soy el más antiguo”, bromeó.

De esta manera, el maestro confirmó estar cumpliendo este aniversario viéndolo como “una bendición”. “Agradezco al todopoderoso y también el apoyo de mis padres”. En ese sentido, manifestó la realidad de que muchos padres no quieren que sus hijos estudien música porque lo asocian “con ser bohemio o borracho, pero hoy en día cambió eso. Hoy en día es un orgullo que un padre diga: ‘mi hijo toca en la orquesta’. Hoy ya se puede decir que es una profesión el ser músico, cosa que hasta hace poco no se concebía. Ahora podemos decir con orgullo soy músico profesional”, remarcó.

También observó el desarrollo de muchos niños y jóvenes gracias al programa Sonidos de la Tierra, de cuyo staff el formó parte en sus inicios. “Varios de ellos ya son profesionales que están tocando con nosotros o en otros países. Muchos viajaron, fueron becados, se quedaron. Es un orgullo para el país, que debe ser  conocido no solo por el fútbol sino también por la música”, sostuvo.

“La música es bienvenida en muchas circunstancias y antes se reconocía muy poco eso. Hoy eso cambió”, redondeó Miguel Ángel, quien invitó a la gente a llegar hoy al concierto con puntualidad para disfrutar de los inicios de sus celebraciones por sus 50 años de música.

Fuente -> http://www.abc.com.py