Intervienen zona del histórico campo de Acosta Ñu por extracción de arcilla

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Con imágenes captadas por el dron, se observaron rasgos de extracción superficial de suelo, alterando las condiciones naturales del lugar, además de acumulación de agua en las áreas donde se realizan las excavaciones, según el comunicado del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades). En la parte posterior de la propiedad agrega que se constató la existencia de un cauce hídrico. “El material extraído es acumulado en una olería para la fabricación de ladrillos, que según los responsables sería para uso propio”. En el momento de la intervención, la responsable del establecimiento, Liz Margarita González, no contaba con la Declaración de Impacto Ambiental, expedida por el Mades y exigida por la Ley N° 294/93 de “Evaluación de Impacto Ambiental”, como requisito ineludible para habilitación. “La propietaria dijo que presentará el plan de gestión ambiental como parte de su descargo. Pero la misma resolución de la Declaración de Impacto Ambiental obliga al proponente a tener en el lugar de la ejecución el plan para que el fiscalizador pueda cotejar si se respetan las medidas”, indicó el director de fiscalización del Mades, Julio Mareco. El procedimiento se realizó de manera conjunta con agentes del Departamento de Bosques y Asuntos Ambientales (Deboa) de la Policía Nacional y personal de la Comisaría local. Desde el Mades indicaron que iniciarán una investigación en virtud a las normativas que podrían ser transgredidas como la Ley N° 294/93 y la N° 3239/07 “De los Recursos Hídricos del Paraguay”. Vestigios. En una parte del terreno en cuestión, en el 2017 se había constatado que obreros encontraban una serie de vestigios de la Guerra Guasu, atendiendo a que el lugar fue escenario de la batalla de Acosta Ñu, donde niños fueron asesinados por las fuerzas aliadas. Los restos de balas, herraduras, bayonetas, espadas y otras reliquias se perdían entre la carga de arcilla que eran trasladadas en camiones hasta olerías de la zona. Posteriormente, la Secretaría Nacional de Cultura declaró parte de la zona de Acosta Ñu como Patrimonio, casi 150 años después de la masacre. Los atropellos en área del campo histórico, sin embargo, continuaron. En el 2018 se instalaron nada menos que torres de la línea de transmisión de 500 kV. El traslado de la estructura nunca se concretó.

Fuente -> http://www.ultimahora.com