Implicancias sicológicas y físicas en las menores

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Según la psicóloga, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que el embarazo durante la adolescencia obstaculiza el desarrollo psicosocial, repercute negativamente en las oportunidades educativas y laborales, y perpetúa la pobreza y la mala salud. En este sentido, según investigaciones, el embarazo adolescente y la maternidad temprana impactan en la vida de niñas y adolescentes, en sus familias y en las futuras generaciones, además contribuyen a sedimentar las inequidades sociales de género sanitarias y económicas.

Sintomatología depresiva y sentimientos de inseguridad

“En un estudio realizado en Chile con embarazadas de diversas edades quienes presentaban mayor sintomatología depresiva eran las adolescentes entre 15 y 19 años (Millán, Yevenez, Galvez & Bahamonde, 1990). Así mismo, estos investigadores encontraron sentimientos de inseguridad, culpa y la tendencia a apartarse del grupo social. Se han hallado mayores niveles de depresión en las adolescentes encinta (Guijarro et al., 1999; Restrepo, 1991). También se han encontrado hallazgos similares, en investigaciones realizadas en México con adolescentes embarazadas (Lartigue et al., 1992; Salinas & Armengol, 1992), intentos de suicidio, más probabilidad de deserción escolar y dependencia económica” refiere la psicóloga, citando un estudio sobre la especialidad.

“La puérpera puede sentir que es mala madre e incapaz de cuidar bien a su hijo o sentirse desinteresada por éste, demostrar un menor desarrollo de las habilidades maternales y posibilidades de interacciones positivas entre la diada madre-hijo, así como más problemas cognitivos-conductuales en el niño, dificultad en el desarrollo de un tipo de pensamiento que les ayude a planificar el futuro de una manera más realista y flexible, y asumir una multiplicidad de roles propios de la maternidad”, agrega.

El abordaje con adolescentes en situación de embarazo requiere intervenciones que involucren a la familia, considerar el contexto y apoyo social de esa niña o adolescente. En la década de los años noventa la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya señalaba que la promoción de la salud en la infancia requiere del desarrollo de habilidades de la vida en grupos, y preferentemente en el ámbito escolar. Existe evidencia empírica para los tratamientos grupales de los trastornos del estado de ánimo y trastornos de ansiedad en la infancia, explica la profesional.

Todo esto también repercute en el desarrollo físico de la adolescente que por otro lado también puede presentar transtornos de ansiedad. Al respecto, Ramírez comenta que existe “una excelente revisión” sobre el tratamiento de los trastornos de ansiedad, publicada recientemente en el Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, que muestra efectos robustos de diferentes modalidades de la terapia cognitivo-conductual, la exposición, el modelado, la terapia con padres, la psicoeducación, es decir, un enfoque en global en el que participen todos los miembros del entorno de la adolescente.

La importancia de la contención psicológica

Es importante tener en cuenta, agrega la sicóloga, que de por sí la adolescente se encuentra en una etapa evolutiva crítica de desarrollo. Sumado a esto el embarazo precoz son factores de extrema vulnerabilidad, por lo que sería importante un acompañamiento integral que implique las siguientes recomendaciones:

– Para la sintomatología, evaluación y tratamiento del abuso sexual infantil es necesario adoptar una perspectiva evolutiva, características personales de la víctima y estrategias de afrontamiento del sujeto que ha sufrido abuso sexual y las consecuencias para la evolución psicológica.

– El abordaje con adolescentes en situación de embarazo requiere intervenciones que implique a la familia, considerar el contexto y apoyo social de esa niña o adolescente.

– Buscar terapia psicológica que acompañe el proceso (la terapia cognitiva-conductual ha demostrado eficacia terapéutica en estos casos).

– No obligarla a responsabilidades para las que no esté preparada (boda, concubinato, etc).

– Animarla a expresar sus emociones (miedos, angustias) con empatía y solidaridad.

– Evitar juzgarla, amonestarla o aislarla de sus pares.

– Animarla a seguir creyendo en sus proyectos personales, sobre todo los relacionado al estudio y a sus aspiraciones profesionales.

Fuente -> http://www.abc.com.py