¿hay más riesgo de contagio?

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No es necesario desinfectar la arena

Durante estos meses nos han llegado noticias de municipios que aplicaban medidas de desinfección en la arena de algunas playas, una práctica que también tiene riesgos ambientales.  

“Aunque no existen estudios sobre la prevalencia de virus en la arena presente en playas o riberas, la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar y la alta temperatura que puede alcanzar la arena, son favorables para la inactivación de los agentes patógenos”, se explica en una de las conclusiones del informe. “No es recomendable la desinfección de los suelos de espacios naturales con los procedimientos habituales para espacios públicos urbanos. Cualquier forma de desinfección de la arena de la playa debe ser respetuosa con el medio ambiente”.

Ríos, pozas, embalses… un tema más complicado

En las zonas de interior es muy habitual que la gente acuda a bañarse a ríos, pozas y embalses, pero en este punto los expertos no tienen tan claro que bañarse sea 100 % seguro. Como se explica en el informe, “estudios realizados con otros coronavirus similares al SARS-CoV-2 han demostrado que los virus siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce, incluidos lagos y arroyos”. Esta supervivencia depende también de factores muy variables como la temperatura del agua o el nivel de materia orgánica.

Es cierto que, como hemos comentado antes, el virus es poco resistente al agua, sea del tipo que sea. “Esto es un punto positivo, pues es bastante improbable que haya contagio en el agua”, nos explica Grimalt, “pero el riesgo va a ser muy variable en función del lugar. En sitios en los que hay corriente de agua habrá una cierta dilución, aunque no sea tan elevada como en el agua de mar. Pero si estamos, por ejemplo, nadando en una poza o en alguna zona de agua remansada y se nos pone al lado una persona que tenga el virus… ahí ya no podemos estar tan seguros de que no haya riesgo”.

Debido a todo esto, una de las recomendaciones del informe es precisamente evitar el baño en estos lugares y priorizar el uso de piscinas con agua tratada. Las autoridades competentes en cada caso son las encargadas de decidir si se prohíbe el baño en ríos y pozas, extremando las precauciones en el caso de que se mantengan abiertas para garantizar que se respetan las distancias en el área exterior y se controle el número de bañistas. “En particular, se debe de prestar especial atención a las pequeñas pozas de agua dulce remansada que pueden ser frecuentadas por un elevado número de bañistas que puede dar lugar a una posible acumulación del virus. Estos medios acuáticos son los más desaconsejables para uso recreativo frente a otras alternativas.”, se indica en el documento.   

Fuente -> https://www.muyinteresante.es