Grave error: se niega fusión entre Frigomerc y Frigonorte – Económico

0
33

La Comisión Nacional de Competencia (Conacom) emitió días atrás su decisión resolutiva denegando la fusión entre las empresas Frigomerc SA y el Frigorífico Norte SA, dedicadas a la adquisición de ganado para faena, esto es, no pueden operar de manera conjunta. Y no lo pueden hacer porque se encontrarían en situación de posición dominante.

27 de septiembre de 2020 – 01:00

De acuerdo a la literatura jurídica económica relacionada al tema en cuestión y de la que la Conacom se vale, la llamada posición dominante se constituye en una situación de provecho de poder de mercado y, por ende, también se constituye en una poderosa influencia en la determinación del bajo precio que los frigoríficos pagan a los ganaderos.

Igualmente, y siguiendo el fundamento expresado en el instituto llamado posición dominante, las empresas Frigomerc SA y el Frigorífico Norte SA tienen ventaja indebida porque su mayor influencia y participación en el mercado provoca un daño a la competencia. Esto significa que a causa de la alianza entre las citadas firmas frigoríficas se está desincentivando a que otras empresas entren al sector y como dicha situación “dominante” provoca que no haya competencia en ese momento, pues entonces lo mejor es impedir que aquellas se unan.

El despropósito de la decisión del órgano de competencia es manifiesto, nulo y dañino para el comercio, la industria y la economía en general por el notorio desincentivo que se emite para atraer y radicar inversiones en el país. Se está violando el derecho de propiedad privada que les asiste a los citados frigoríficos como personas jurídicas y la misma disposición de los recursos para participar en un negocio en libre concurrencia.

¿Mercado cautivo?

De que el precio pagado por los frigoríficos no es el que los ganaderos desean se les abone es posible que sea así y se está en el derecho a pedir mejores precios por lo que se vende. Sin embargo, no existe mercado cerrado alguno ni cautivo ni restringido o limitado para que otras firmas ingresen para también competir por la compra de ganado de faena. De hecho, en una economía de mercado toda persona en su carácter de vendedor desea obtener el precio más alto posible por el producto o servicio que ofrece y el comprador buscará en todo momento el precio más bajo para su conveniencia.

Pero que de esta situación de transacción natural voluntaria entre las partes se intente y se logre torcer mediante la fuerza estatal que el comprador (frigoríficos) tenga que pagar precios más altos al ocasional vendedor (ganaderos) y que a aquellos compradores se les impida aliarse, pues la cuestión pasa de castaño a obscuro: se está no solo ante un mayúsculo despropósito sino también ante una clara violación de la propiedad privada como de la libre concurrencia que nuestra Constitución Nacional establece.

Se está haciendo prender de ese modo un nefasto precedente para que en otro momento y ante otras situaciones en el que alguna persona o empresa ofrezca un servicio o producto determinado, también se vea obligado a no tener que formar alianza con otras porque a algunos se les ocurre que el precio no es lo que consideran correcto o justo.

Libre concurrencia

La libre concurrencia en nuestra Constitución, artículo 107, Capítulo IX, Sección I, De los Derechos Económicos, dice: “Toda persona tiene derecho a dedicarse a la actividad económica lícita de su preferencia, dentro del régimen de igualdad de oportunidades. Se garantiza la competencia en el mercado. No serán permitidas la creación de monopolios y el alza o la baja artificial de precios que traben la libre concurrencia”. Esto implica lisa y llanamente como primera derivación que no se puede ni se debe impedir que dos empresas se unan y que el precio que ofrecen es (X) no puede ser modificado arbitrariamente para convertirlo en (X- n).

La libre concurrencia, cabe decir, no es otra cosa que la libertad de trabajo, la libertad de ejercer el comercio o industria lícita, rechazando todo tipo de monopolios. De esta línea argumentativa se colige igualmente que ninguna práctica abusiva puede ser amparada por el ordenamiento jurídico, subrayando la parte que dice “práctica abusiva”, pues la misma puede ser utilizada de modo discrecional y arbitraria por los órganos estatales para de ese modo ingresar en la esfera de decisión privada.

El daño no está en los bajos precios que los frigoríficos pagan por el ganado (lo que es una decisión empresarial económica avalada por el derecho de propiedad), sino que el verdadero daño está en impedir decidan a qué precio comprar el ganado y para el caso que nos ocupa que dos frigoríficos decidan aliarse en el mismo negocio. Tamaña intervención de Conacom lo convierte en un órgano con un régimen especial tutelado para inmiscuirse en el sector privado empresarial cuyo alcance resultará cada vez más dañino y atentatorio a la libre concurrencia.

Nefasto precedente

Lo que la Conacom no entiende es que en libre concurrencia tal como garantiza nuestra ley fundamental no existen restricciones para el ingreso de otros oferentes en los mercados. Esto significa de manera más sencilla que si se reconoce que cada quien puede llevar a cabo una actividad según su mejor parecer y por tanto formar alianzas con otros que se dedican al mismo ramo, no habría ni tan siquiera necesidad de contar con oficinas burocráticas como la Conacom.

Además, y más importante aún, es que resulta imposible la teoría de la posición dominante si se deja que funcionen las señales de los mercados. No existe tal cosa como posición dominante que tienda al mercado cautivo por parte de algunos si se deja que las personas y las empresas establezcan sus decisiones libres en base al uso y disposición de su propiedad privada. La señal de los precios que se emiten al mercado diciendo que se está ante una actividad en la que se puede obtener ganancias hará que pronto aparezcan nuevos oferentes y competidores.

Con la reciente decisión de la Conacom de impedir operar de manera conjunta a dos empresas en el negocio de la carne se está ingresando a un nuevo estadio de intervencionismo económico en el país que perjudicará incluso a los que ahora efusivamente aplauden a este órgano de la “competencia”.

(*) Decano de Currículum UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

Fuente -> http://www.abc.com.py