¿Funcionarán las vacunas COVID-19 si hay reinfecciones?

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Confirmación de la reinfección por SARS-CoV-2

Hasta hace poco se creía que una nueva PCR positiva en pacientes que ya se habían curado de COVID-19 probablemente reflejaba un error de laboratorio o una persistencia más prolongada de lo habitual en la replicación viral.

Esta semana, sin embargo, se han comunicado tres pacientes con COVID-19 confirmado por PCR durante la primera ola de la pandemia en marzo-abril que, tras tres o cuatro meses, habían vuelto a ser positivos por PCR.

El primer caso es un varón de 33 años, natural de Hong Kong, previamente sano, que hace dos semanas fue examinado por PCR para SARS-CoV-2 en el aeropuerto asiático a su regreso de un viaje por España vía Reino Unido.

Aunque era asintomático, la PCR fue positiva. El paciente ya había padecido COVID-19 en marzo en su país y estaba recuperado. La secuenciación del coronavirus en este segundo momento mostró que se trataba de una variante distinta de la inicial, con al menos 24 nucleótidos diferentes que podían alterar la inmunogenicidad del coronavirus.

La tasa de mutación del coronavirus SARS-CoV-2 es baja, a pesar de ser un virus ARN, porque tiene una enzima correctora de errores en la replicación. La variabilidad genética entre la primera y la segunda cepa viral en el paciente hongkonés excluye que se trate de una reactivación del coronavirus original.

Por el contrario, va a favor de que corresponde a una reinfección por una cepa algo distinta. En cualquier caso, es importante señalar que la reinfección fue asintomática y se autolimitó en unos pocos días, sugiriendo que la inmunidad previa fue suficiente para mitigar las manifestaciones clínicas, aunque no para abortar la infección. De este modo, la eficacia de las vacunas frente al SARS-CoV-2 deberá considerar no solo la protección frente a nuevas infecciones sino también la gravedad clínica en caso de ocurrir.

Tras la comunicación del caso asiático, se han comunicado otros dos casos de reinfección por SARS-CoV-2 en Europa. Uno de ellos es un varón anciano en Holanda y el segundo es una mujer joven en Bélgica. En ambos casos, la inmunidad desarrollada tras un primer episodio de COVID-19 no impidió que sufrieran una nueva infección cuatro meses después.

La secuenciación del coronavirus en la segunda ocasión y su comparación con el primer aislado viral ha confirmado que se trata de variantes distintas en los tres casos. Son reinfecciones y no reactivaciones.

De este modo, se confirma que la inmunidad frente al SARS-CoV-2 no es duradera, como ocurre con otros coronavirus, para los que la presencia de anticuerpos no va más allá de unos pocos meses, desapareciendo paulatinamente. Probablemente las reinfecciones son raras, requieren una variante viral lo suficientemente distinta y varios meses de intervalo entre una y otra exposición.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es