Frases célebres de Alfred Nobel

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Alfred Nobel (1833-1896) fue un químico, ingeniero, inventor y fabricante de armas sueco, conocido sobre todo por la invención de la dinamita, además de por la creación de los premios que llevan su nombre: los Premios Nobel.

 

Nacido en una familia de ingenieros en Estocolmo (Suecia) no es de extrañar que desde muy pequeño se interesara por esta temática, acompañado de una intensa formación en ciencias naturales y humanidades. Su familia era descendiente de Olof Rudbeck, el genio técnico más conocido de Suecia en el siglo XVII,  cuando este país representaba una gran potencia en el norte de Europa. Nobel hablaba con fluidez varios idiomas y escribía poesía y teatro. A lo largo de sus más de sesenta años de vida, Nobel registró 350 patentes y su nombre sigue presente en muchos frentes, como con el elemento químico Nobelio, el asteroide (6032) llamado Nobel o un cráter localizado en la cara oculta de la Luna sin contar los prestigiosos Premios Nobel que se iniciaron con una donación del propio Nobel por más de 30 millones de coronas (cerca de 4 millones de euros).

 

Esta eminencia científica falleció el 10 de diciembre de 1896 a causa de una hemorragia cerebral cuando se encontraba en su casa en San Remo, Italia. Tenía 63 años de edad. Se calcula que la fortuna que poseía en ese momento era de 33.000.000 coronas, destinadas casi íntegramente a la fundación de los Premios Nobel. A la familia, le dejó en herencia una cantidad irrisoria. 

 

Se desconoce el motivo por el que Nobel estableció los premios que llevan su nombre. No confió a nadie su decisión en los meses anteriores a su muerte. La suposición más plausible es que un extraño incidente en 1888 pudo haber desencadenado este histórico legado relacionado con, Ludvig, su hermano, quien murió mientras se encontraba en Cannes, Francia y que los periódicos franceses confundieron con el propio Alfred.

 

Fuente -> https://www.muyinteresante.es