Ford Explorer: aventura en estado puro y eficiente

0
50

José Manuel González Torres

Cuando Ford anunció la llegada de la sexta generación del Explorer a España nuestro corazón dio un vuelco. Puede sonar exagerado pero, a día de hoy, era una noticia cuanto menos sorprendente. Las normativas anticontaminación del viejo continente han limitado notablemente la importación de modelos como este todoterreno, un coche con más de treinta años de historia y un carácter muy bien formado. Su esencia americana implica cotas contundentes y emisiones que darían pesadillas a la mismísima Greta Thunberg. Por ese motivo, el Ford Explorer se comercializará tan solo en su versión híbrida enchufable de 457 CV de potencia, un consumo medio de 3,1 l/100km y 71 gr/km de emisiones según el ciclo WLTP.

El juego por parte de Ford ha sido hábil y nos permite subirnos al volante de un coche con historia. Más aún. Gracias a la sincronización de los astros, pudimos realizar una comparativa que nos hace especial ilusión. En un mismo día saltamos la línea temporal para subirnos al Ford Explorer de segunda generación, a la venta desde 1994 y que llegó a nuestro país un año después. Su carrocería marcaba un antes y un después, con líneas más redondeadas y sofisticadas, una ligera aproximación a lo que, más adelante, se llamarían todocaminos. Fue curioso, cuanto menos, poder bajar de un vehículo tan tecnológico, confortable y dinámico como el actual Explorer para cambiarlo por un tosco todoterreno de los noventa.

Volviendo al  Ford Explorer de sexta generación, su precio de partida, de 73 300 euros, no está al alcance de cualquiera pero menos aún su carrocería de 5,06 metros de largo por 2,00 m de ancho y 1,77 m de alto. Lo mejor son los 3,02 metros de distancia entre ejes, que ofrece espacio interior para colocar no cinco sino siete plazas (2+3+2). Hablar de este aventurero es hacerlo de la recuperación, como si de un ave fénix se tratara, ya que dejaron de matricularse unidades en España allá por el 2001. Su vuelta no ha podido levantar más ampollas y con ella han llegado las ganas de sentarnos al volante, un acto que resultó mucho más divertido de lo esperado. Si queréis saber qué tal va este monstruo de las carreteras, seguir leyendo.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es