Falleció el reconocido cirujano oncológico Miguel Aguilar Amarilla – Nacionales

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El doctor Raúl Doria, director del grupo San Roque, al referirse al doctor Miguel Aguilar Amarilla contó que “fue director médico de por vida; esto porque prácticamente su carrera la hizo como director del San Roque, desde el 1986 hasta 2016. Era uno de esos médicos que aparece en una sociedad cada 500 años más o menos, un personaje histórico que marca una pauta en la medicina, era profesor y era amigo”.

El doctor Aguilar fue una persona que marcó la pauta en la institución y le dio el reconocimiento que tiene el San Roque por su personalidad, su carisma. Así lo recuerda, “fue uno de esos médicos que marcan una pauta en la profesión de la medicina. Nosotros le tenemos muy íntimamente arraigado en nuestros genes y para reconocerlo lo nombramos médico del año, en el 2019 con un reconocimiento que lleva el nombre de mi papá, Tito Doria. Y un pabellón quirúrgico del sanatorio lleva su nombre en su honor”.

Según atestigua, era un personaje, te veía y te decía “Ave María sin pecado concebida”, siempre vivía feliz. Como cirujano era una eminencia, como cirujano oncológico enseñó en el Instituto Nacional del Cáncer Incan, en la universidad y fue reconocido por el Círculo paraguayo de cirugía. Operaba cáncer ginecológico por ejemplo. Y estaba en la vanguardia de su profesión. “Empezó con el profesor Riveros y siguió la escuela de enseñar y continuar tratando pacientes. Era una eminencia, ese tipo de médicos que pertenece a una estirpe que marca un hito en la medicina paraguaya”, subrayó.

Lo lloran en el Incan

Nelson Mitsui, director del Instituto Nacional del Cáncer, Incan, con honda tristeza expresó: “sentimos mucha pena porque el doctor Miguel Aguilar fue un gran cirujano oncológico desde los inicios de lo que hoy es el Hospital del cáncer, fue alumno cercano del profesor Manuel Riveros y bajo su tutela se han formado muchísimos cirujanos oncológicos hoy vigentes. Su legado es enorme, y no tengo palabras para expresar mi tristeza”, confesó.

A nivel humano, “yo le notaba una persona muy creyente, una de sus frases era Ave María purísima, era su saludo. Además tenía una formación militar porque trabajó en el Hospital militar y era muy estricto en cuanto a la educación de los más jóvenes. Nosotros le teníamos miedo porque era duro pero con el tiempo nos dimos cuenta que eso era parte de la formación, especialmente para los que se forman en oncología”, recordó con cariño.

Y continúo el doctor Mitsui indicó que tiene gratos recuerdos en sus recorridas de salas, en la discusión de casos, en las cirugías, donde prácticamente eran clases magistrales las que daba en sus intervenciones, en las discusiones o los actos quirúrgicos. “Tuve el honor de que participara en mi casamiento. La tristeza inunda mis sentimientos”, refirió.

De extraordinaria energía y amor a la profesión

Por su parte, el doctor José Alberto Andrada Correa, cirujano general y vascular periférico destacó que fue alumno en la Facultad de Ciencias médicas, “practicante en las guardias donde el doctor Aguilar era vice jefe, y trabajamos en el viejo Hospital de Clínicas, en la sala 10″.

“El primer recuerdo era la extraordinaria energía, dedicación total que había puesto a su trabajo como cirujano, la honestidad de su trabajo y las ganas que tenía de enseñarnos a los estudiantes, internos y residentes. Es un gran legado de lo que la mayoría de los que estuvimos en la guardia aprendimos. Fue el fundador del Instituto Nacional del Cáncer con el profesor Riveros, quien lo llevó como su ayudante, eso estaba al lado del parque Caballero en un edificio de la fundación La Piedad”.

El doctor Aguilar es el fundador de la Sociedad Paraguaya de Cirugía (Sopaci), que se inició en el año 1970. “El acta fundacional de la Sociedad paraguaya de cirugía fue escrita de puño y letra por el doctor Miguel Arístides Aguilar Amarilla, y luego los estatutos iniciales de dicha sociedad fueron redactados por él. Es el alma de la Sociedad paraguaya de cirugía, en la que trabajó muchísimo.

Cumplimos 50 años

El doctor Andrada Correa también trajo a colación que este gran médico el doctor Aguilar Amarilla era un cirujano completamente comprometido con la vida médica. “Se levantaba a las 5:30 a desayunar y nos levantaba a los residentes; el recorrido implicaba visitar a 25 mujeres y 25 hombres. Hacía curaciones, y nos enseñaba. Veía paciente por paciente, era una persona que tenía un largo día, era de los médicos que hacía 14 horas y mas trabajando, era lo normal. Nos inculcó a amar la profesión, nos instruyó, fue un cirujano de fuste, de primera línea. Le dio mucho a la medicina pública a través de la sala 10, del Instituto del cáncer y en las Fuerzas Armadas”.

Hace poco, en octubre se festejaron los 50 años de la Sociedad y el doctor Aguilar Amarilla, por zoom habló y saludó. Siempre fue muy querido y respetado por ser un gran trabajador.

“Era el médico de mi madre”

El actual viceministro de Salud, Julio Rolón, contó que el Dr. Aguilar era médico de mi madre. “Era una persona a la que mi madre llamaba para resolver cuestiones médicas y estaba al instante. Recuerdo que mi hermana estaba en sala de partos y nosotros pendientes del nacimiento. Yo, pediatra en formación, esperando el momento. Pero no progresaba el embarazo, entonces el Dr. Miguel irrumpe en la sala y toma la decisión de ir a la cesárea. Esa decisión hizo que mi sobrina hoy tenga más de 20 años de vida”, relató Rolón.

“Ese era el Dr. Miguel Aguilar. Un médico todo terreno”, resaltó el viceministro, destacando que su muerte es una dolorosa pérdida. “Quedarán miles de anécdotas para que nunca se vaya de nuestras mentes”, concluyó.

Hijo dilecto de Asunción

El doctor Miguel Aguilar en 2013 fue distinguido como “Hijo dilecto de la ciudad de Asunción”, por su reconocida labor nacional.

Su familia

El doctor Miguel Aguilar formó una hermosa familia con su esposa Ninfa Oliveira y Silva de Aguilar con quien tuvo cinco hijos, dos de ellos son médicos.

Fuente -> http://www.abc.com.py