Erosión de las montañas, pieza olvidada del puzle del clima

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Flujo

A través del ROC-CO2, Hilton y sus colegas están desarrollando técnicas para medir la tasa de emisiones de carbono o flujo de las montañas.

Una técnica, que describen en un documento reciente, mide las emisiones de carbono de la montaña directamente perforando un agujero de 40 cm de profundidad en la roca, y erigiendo una cámara hermética sobre ella para medir la cantidad de carbono que se libera.

“Hay carbono en la atmósfera a nuestro alrededor y no se quiere medir eso”, dijo Hilton. “Cuando exhalamos, exhalamos mucho carbono y estamos muy seguros de que no queremos medirlo. Cuando las plantas exhalan, liberan dióxido de carbono y tampoco nos interesa eso”.

Hilton y sus colegas evitan la contaminación cubriendo la roca con la cámara hermética y vaciándola repetidamente de los gases que recogen para el análisis. Más tarde, en el laboratorio, tienen que probar que los gases no proceden de otras fuentes.

Todo el carbono moderno contiene carbono-14, una forma inestable de carbono que se descompone con el tiempo. El carbono antiguo de las rocas ya no contiene nada de este carbono radioactivo porque ya se ha descompuesto. “Esto es crítico porque de otra manera la gente podría decir que se está midiendo el carbono de una planta y sus raíces (dentro de la roca)”, dijo Hilton.

Otro método consiste en buscar los restos de estas reacciones a la intemperie y usarlos para estimar el flujo. “La idea aquí es que cuando se descomponen estas rocas, se liberan otras cosas que podrían ser capaces de rastrear. Así, por ejemplo, podemos medir el agua en un arroyo o río y decir algo sobre las reacciones químicas que ocurren río arriba”, dijo el profesor Hilton.

En un documento de 2017, los autores, incluyendo el profesor Hilton, midieron la cantidad de partículas de carbono orgánico en los sedimentos suspendidos del río Kosñipata en Perú en el transcurso de un año. Encontraron que había una gran discrepancia entre la erosión estimada en la cordillera de los Andes y lo que en realidad terminó en el río aguas abajo. Esto plantea interrogantes sobre el presupuesto de carbono real de la cuenca del río Amazonas, que se cree que es uno de los principales sumideros de carbono del planeta.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es