¿En qué consiste el sexting?

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De hecho, su estudio sugiere que quienes lo practican no sufren problemas de ansiedad ni de autoestima, además de que normalmente el sexting es recíproco y suele ocurrir entre parejas románticas, que ya tienen una relación. Según los autores, la mayoría de experiencias negativas relacionadas con esta práctica se dan entre adolescentes, un grupo que no fue incluido en el estudio. “En los grupos de edad más joven la legalidad es un problema”, señaló Gordon, quien, además, advirtió de que esos usuarios están en una fase “muy diferente de su desarrollo sexual” que los entrevistados.

Sexting y ciberbullying

Una de esas posibles experiencias negativas, y quizás la más preocupante, asociadas a la práctica de sexting radica en que, al enviar una foto o vídeo íntimo, se cruza un umbral sin vuelta atrás que expone a la persona a chantajes, venganzas, daño a la reputación y acoso virtual.

Este riesgo existe incluso aunque la práctica se realice con una persona de confianza, pues las filtraciones de estas grabaciones tan personales se pueden producir tras el simple robo de un teléfono móvil.

Un ejemplo paradigmático fue el caso de Tiziana Cantone, una joven italiana de 31 años que acabó suicidándose al no poder soportar los insultos, memes, burlas y demás humillaciones recibidas tras la difusión, por parte de su expareja, de un vídeo erótico en el que aparecía la víctima.

 

Consejos para practicar sexting de forma segura y responsable

A la hora de practicar sexting y para evitar futuros problemas, se pueden tomar una serie de precauciones básicas. Para empezar, asegurarse de que la persona destinataria es de plena confianza y no va a hacer un mal uso del material. Además, tanto el emisor como el receptor deberían tener instalado en sus dispositivos un cortafuegos para evitar la entrada de virus y malware.

Para mayor seguridad, lo mejor sería que en el vídeo no se pudiera reconocer la identidad de nadie, ni por el rostro ni por otros elementos  que puedan ser identificativos. Por supuesto, desactivar la geolocalización en los metadatos. Y hay que evitar las Wi-Fi públicas o abiertas durante el envío y recepción de los archivos.

También es conveniente repasar siempre el material, no enviar nada ‘a lo loco’ y tomar la decisión de compartir ese contenido tan íntimo de una forma meditada, sosegada y, por supuesto, sin presiones externas de ningún tipo.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es